Rajoy cierra la puerta a cambiar el modelo territorial de la Constitución
Rubalcaba añade la necesidad de blindar la sanidad pública como derecho fundamental.

Jesús Posada, Pío García Escudero y Mariano Rajoy, en el acto celebrado ayer.
Mariano Rajoy lo tiene claro. No piensa permitir que se abra el melón de la reforma constitucional y menos para cambiar el modelo de organización territorial del Estado. No piensa ceder ni a los desafíos soberanistas, con Cataluña en la punta de lanza, ni a otros intentos de reforma intermedios como la propuesta federalista del PSOE. «La Constitución está plenamente vigente» y «es un marco que debe conservarse para muchísimos años», aseguró ayer, a su llegada al Senado, donde celebró, por primera vez como presidente del Gobierno, el 34 cumpleaños de la Carta Magna.
Ya en los ‘corrillos’ que se forman durante la recepción oficial con las altas autoridades del Estado, el jefe de Ejecutivo, ante la insistencia de los periodistas, hizo un mero ejercicio teórico y explicó que para abordar una reforma constitucional se deben dar tres condiciones «indispensables». Tener claro el objetivo de la reforma, alcanzar un consenso «máximo» y abordarla en «el momento oportuno». Rajoy prefirió no contestar a la pregunta de si ahora se daban o no esas condiciones.
De hecho, la negativa a abrir este debate, que según demuestra el último barómetro del CIS ya ha trascendido de la esfera política a la calle, no es privativa de Rajoy sino una constante en los principales altos cargos populares. El más directo fue el presidente del Congreso, Jesús Posada, que, durante su discurso institucional, dijo que, «en una etapa de dificultades no es, desde luego, el momento para plantear aventuras revisionistas de dudosos resultados ni para ahondar en las discrepancias, aunque existan».
El único dirigente popular que dejó entornada la puerta a una hipotética reforma constitucional fue el presidente del Senado, Pío García Escudero. Defendió la necesidad de alcanzar cuanto antes un consenso para convertir al Senado en una auténtica cámara de representación territorial, lo que llevaría aparejados cambios casi obligados en la Carta Magna.
La opinión de los socialistas la resumió Alfredo Pérez Rubalcaba en dos puntos. Primero, sí que son partidarios de «adecuar» la Constitución «a los nuevos tiempos» si se da la condición indispensable de que el texto modificado tenga al menos el mismo grado de consenso que hace tres décadas. El secretario general del PSOE amplió ayer el campo de sus propuestas. Además de modificaciones en el modelo territorial reclamó blindar la sanidad pública y universal en España, porque cree en peligro. Pidió su traslado d a la sección primera del capítulo segundo, la de los derechos fundamentales, para que, como la educación pública, sea realidad obligada. Lo que hay que hacer es «cumplirla», según Rubalcaba.