El segundo ‘año mariano’
Rajoy encara el 2013 en una delicada posición. El cóctel de despidos, bajadas de sueldo, . subidas de tarifas, recortes del gasto y copagos hace prever un ejercicio muy caliente.

Rajoy, en el centro, posa con los militares en la base aérea de Herat durante su visita.
«2012 ha sido un año difícil, un año de esfuerzos y de grandes sacrificios, un año sin frutos palpables para el ciudadano de a pie». No es el análisis de la oposición, es el de Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno acompaña la descripción descarnada de la realidad con un paliativo: «El año que viene será mejor que el 2012 y en el 2014 habrá crecimiento». El segundo ‘año mariano’ no pinta mejor en lo económico que el primero y en lo político las perspectivas son peores con el desafío soberanista planteado desde Cataluña.
El próximo va a ser el último año de la crisis y se comprobará en el segundo semestre. El presidente del Gobierno y sus ministros repiten esta frase con aparente convicción, pero en privado la certeza es menos rotunda.
El presidente del Gobierno y el titular de Economía, Luis de Guindos, han garantizado que los deberes están hechos y no habrá más recortes el próximo año.
Al margen de las hipótesis sobre futuribles, hay hechos objetivos. España necesita refinanciar el próximo año 230.000 millones de euros de su deuda y esa reestructuración «obliga», según Rajoy, a ahondar la política de austeridad. Una estrategia que, por otra parte, es la única que acepta la Comisión Europea. Lo que en román paladino quiere decir que no habrá alegrías para los bolsillos. De hecho, los Presupuestos del 2013 incluyen un tijeterazo al gasto público de 13.000 millones.
Miles de despidos
Otro dato que no admite interpretación es que el próximo año se van a ver las consecuencias de las medidas tomadas éste. El adelgazamiento de la administración pública, que el Gobierno quiere pactar con el PSOE, va a traer, en palabras del secretario del ramo, Antonio Beteta, «decenas de miles» de despidos en los gobiernos municipales, autonómicos y central. Otro tanto ocurrirá con la reestructuración bancaria. Los cálculos apuntan a que el cierre de sucursales y reducción de plantillas va a ocasionar que 25.000 trabajadores del sector financiero vayan a la calle. Lo mismo se puede decir de empresas como Iberia, la red de Paradores, Aena, televisiones autonómicas y un largo etcétera.
El desempleo no va a descender y la tasa de paro, ahora en la franja del 25%, escalará por encima del 26%. Porcentaje que se traducirá en seis millones de parados, cifra histórica
Rajoy, además, tiene otra mala noticia para los ciudadanos en el 2013, la reforma del sistema de pensiones que traerá de la mano el adelantamiento del retraso de la edad de jubilación. La previsión es que el retiro de los trabajadores pase de los 65 a los 67 años en el 2027, pero las dificultades del modelo han convencido al Gobierno de que debe anticipar la prolongación de la vida laboral.
El cóctel de despidos, bajadas de sueldo, subidas de tarifas, recortes del gasto, copagos y demás malas nuevas hace prever un 2013 aún más caliente que el 2012. Si el panorama social y económico no invita al optimismo, el político empieza a ser otro motivo de insomnio para Rajoy, aunque dice que duerme como un bendito. Sus preocupaciones políticas no vienen por el lado del PSOE, sumido en una crisis política y orgánica, vienen por el desafío soberanista de la Generalitat de Cataluña.
En los círculos del PP dan por hecho que tendrá que afrontar una remodelación de Gobierno.