Mas abre la puerta a un referéndum descafeinado sin efectos jurídicos

«No es nada evidente que podamos llegar a hacer la consulta», advierte ahora.

Mas con el periodista Manel Fuentes en Catalunya Ràdio.

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cristian reino | barcelona
León

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Artur Mas empieza a ponerse la venda antes de la herida. Consciente de las dificultades jurídicas, y sobre todo políticas, que encontrará en el camino hacia la consulta sobre la independencia, el presidente de la Generalitat trató ayer de ir mentalizando a los suyos de que el proyecto que ha emprendido puede que no salga como los partidarios del soberanismo desean.

Y es que, a día de hoy y a pesar de que la convocatoria del referéndum es el principal objetivo del Gobierno autonómico para la presente legislatura, Mas ni siquiera puede garantizar que la votación vaya a producirse.

«Ahora no es nada evidente que podamos llegar a hacer la consulta. Hemos de trabajar para poder hacerla», dijo el jefe del Ejecutivo catalán. Un discurso que dista mucho del que mantuvo tras la manifestación de la Diada y durante toda la campaña electoral, cuando afirmaba por activa y por pasiva que la consulta se celebraría «sí o sí». Mas alertó a los millones de catalanes que esperan ya casi en capilla el día del referéndum de que la consulta, de convocarse, podría estar descafeinada. Eso sí, no tanto como las que organizaron más de medio centenar de municipios entre el 2009 y 2011.

Todo apunta a que la cita con las urnas de 2014 no tendrá nada que ver con un referéndum vinculante, cuyo resultado sitúe a Cataluña al borde de la independencia al día siguiente.

«Encontraremos una vía para dar un marco de legalidad a la consulta. Pero no es lo mismo hacer un referéndum dentro del Estado y con vinculación jurídica que hacer una consulta, organizada por las instituciones catalanas, sin vinculación jurídica», afirmó en Catalunya Rádio.

En cualquier caso, la votación que tiene en mente seguiría teniendo, a su juicio, un «gran valor». No jurídico, pero sí simbólico y también político porque mediría el grado de apoyo a la autodeterminación. El referéndum, además, puede que incluya dos preguntas y podría, incluso, retrasarse más allá de 2014, según dejó entrever Mas.

Lo que está por ver es qué marco legal amparará el proceso. El líder de Unió, Duran Lleida, que vertió más agua al vino al afirmar que alcanzar un Estado español confederal es tan difícil como la independencia de Cataluña, insistió en reclamar un referéndum que respete la legalidad.

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En previsión de que ésto es imposiuble, Mas se anticipó ayer y pidió a Rajoy que si no acepta el proceso soberanista presente alguna solución que sea atractiva para Cataluña. «Si no están de acuerdo con lo que pasa con Cataluña, siéntense y como Estado español hagan un ofrecimiento a Cataluña», dijo.