Diario de León

El declive del carbón ahoga también el negocio hostelero

El Bierzo y las zonas mineras han sufrido más pérdidas.

El Bierzo y las zonas mineras han sufrido más pérdidas.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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El cambio de signo económico arroja datos negativos en la evolución de las actividades de restauración y bares de todos los municipios de la provincia, pero aquellos cuya económica depende de las actividades más castigadas en los últimos años tienen en el cierre de establecimientos una imagen clara del declive de su economía. Si se pintaran de color los municipios donde las empresas de hostelería han desaparecido en mayor número, se dibujarían con claridad de las fronteras de las cuencas mineras leonesas.

La mayor caída porcentual corresponde a Torre del Bierzo, que entre el 2006 y el 2011 ha perdido un 71% de sus bares y restaurantes. En el último año analizado le quedaban siete, una situación muy distinta al comienzo de la década, cuando los parroquianos eran capaces de dar negocio a 24 bares de la localidad.

En más de la mitad se ha reducido también el negocio por ejemplo en Igüeña, donde quedan 7 de los 16 bares que hubo; aunque las pérdidas más acusadas en cuanto a número de establecimientos perdidos se dan en municipios como Cistierna, donde llegó a haber medio centenar de locales, hoy redudicos a 23; o en La Pola de Gordón, donde de 52 al principio de la década anterior se ha pasado a 23 en el 2011.

Un caso similar al de La Robla, donde la actividad económica permitía mantener unos 50 bares y restaurantes, de los que quedan en activo apenas 21.

O Villablino, una de las localidades mineras que ha concentrado mayor actividad económica y en cuyo municipio los bares han pasado de 135 a 82. En Bembibre, con una evolución más contenida, se ha pasado de 102 a 84 en poco más de una década.

En el caso de Villafranca del Bierzo ni siquiera la actividad turística ha sido capaz de contener una sangría que ha reducido a la mitad su sector de restauración: de 44 a 22 establecimientos.

No sólo los mineros

Porque no sólo las zonas mineras están padeciendo este adelgazamiento de una de las patas más importantes de los servicios de ocio. Ahí está el caso de Valencia de Don Juan, donde de unos 70 negocios se ha pasado a 38 a pesar de ser una de las comarcas que mantiene un mayor dinamismo económico.

En Astorga y La Bañeza, en cambio, la reducción ha sido mucho más moderada, y en los años de dificultades han perdido menos de dos de cada diez locales que tenían en activo antes de la crisis.

En León capital la actividad durante la crisis se ha reducido un 15%, mantiene 1.101 bares y restaurantes y ha reducido en apenas un centenar los negocios del inicio de la década anterior. En Ponferrada, pese a la caída del 8% en el sector en los últimos cinco años, el número sigue siendo superior al del 2000: 632 frente a 564.

En zonas del alfoz como San Andrés del Rabanedo el ligero descenso de los últimos años deja la cifra en niveles similares al principio del 2000, unos 130 establecimientos; mientras que en zonas como Villaquilambre o Valverde de la Virgen se mantiene un nivel de actividad sensiblemente superior al de hace una década, porque su crecimiento en los últimos años compensa con creces la caída de la actividad desde el inicio de la crisis.

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