El Rey echa a Urdangarín de madrugada de la Familia Real
La Zarzuela borra el rastro del duque de Palma en la página web de la Corona.
Iñaki Urdangarín el viernes, en la semifinal del Mundial de Balonmano en Barcelona.
El Rey echó a Iñaki Urdangarín de la Familia Real el sábado de madrugada. El yerno ya no figura en la relación de miembros del núcleo de don Juan Carlos que se recoge en la página web de la Corona.
La Zarzuela informó de que se tomó la decisión para «marcar distancias» con el marido de la infanta Cristina, citado otra vez esta semana para declarar ante el juez por nuevos presuntos delitos de fraude fiscal. Pero también, aclararon fuentes de la Casa del Rey, para dejar claro que no se ha producido un acercamiento entre el jefe del Estado y el duque de Palma después de que éste, tras un año de distanciamiento total, acudiera el 25 de noviembre a visitar al Rey a la clínica en la que fue operado de la cadera.
Don Juan Carlos castigó de nuevo al marido de su hija Cristina. El motivo esgrimido en esta ocasión por los portavoces de la Zarzuela es que se trata de aclarar que no existe aproximación alguna entre ambos pese a que se haya extendido la impresión de que es así tras la visita de Urdangarín a su suegro hace dos meses en la clínica de Madrid donde fue intervenido por tercera vez de la cadera.
Sorpresa en el hospital
«Fue una cosa de la familia», comentaron altos cargos de la Zarzuela después de aquella inopinada aparición que sorprendió a todo el mundo, altos cargos de la Zarzuela incluidos.
Los portavoces de la Casa del Rey no quisieron o no pudieron precisar si la iniciativa de aquel encuentro había partido del propio Rey, de la Reina, de la infanta Cristina o fue una petición del propio duque de Palma. «Un momento difícil», comentan estos mismos interlocutores que certifican la sorpresa que causó la presencia aquel día de Urdangarín en el centro médico.
Para aclarar malentendidos y para «marcar distancias», la Zarzuela borró casi todo el rastro del duque de Palma de la web oficial de la Corona. Sólo quedan algunas referencias escritas y fotos de su boda en la biografía de la infanta Cristina. Nada más. En la relación de miembros de la Familia Real, en la que aparecía hasta el viernes por la noche, ya no está. Todas las referencias a Urdangarín en la web conducen al mensaje de página no encontrada o página sin contenido. El duque no existe, salvo en el ámbito personal de Cristina de Borbón.
Segundo castigo
Estas es la segunda ocasión en que el Rey toma medias contra su yerno. La primera fue en diciembre del 2011, un mes después de estallar el ‘caso Nóos’, cuando fue apartado de la agenda oficial de la Corona por comportamiento «no ejemplar». Decisión apuntalada por don Juan Carlos en su mensaje navideño de aquel año, en el que mostró su preocupación por el deterioro de las instituciones y advirtió que «la justicia es igual para todos».
Los portavoces de la Jefatura del Estado insistieron en precisar que la expulsión de ahora busca dejar claro que, aunque pueda haber habido una aproximación en el terreno familiar, algo que también dudan en la Zarzuela, al menos en lo que a los Príncipes de Asturias se refiere, nada tiene que ver con «la institución de la Corona». Son dos planos «distintos».
En la Casa del Rey, como institución, existe el mismo malestar y frialdad hacia Urdangarín que antes y la Zarzuela vio necesario dar una nueva respuesta al «impacto negativo» que tiene en la imagen del Rey y del heredero todo el escándalo del caso Nóos.
El miércoles, el juez José Castro citó a declarar al duque de Palma el 23 de febrero por tres nuevos delitos contra la Hacienda pública, uno del instituto Nóos y dos por las declaraciones del IRPF del duque en 2007 y 2008, en los que puede existir un fraude de cerca de medio millón de euros. El instructor también pretende que aclare la existencia de cuentas bancarias con fondos opacos en Andorra, Suiza y Luxemburgo en las que pudo haber hasta 1,3 millones de euros. Urdangarín ya está además imputado por los presuntos delitos de fraude, malversación de caudales públicos y falsedad documental.