restaurante y casa rural
«Abrí para dar de comer a obreros, pero el futuro es el turismo rural»

manuel viloria, mª ángeles alonso, gabriel y sara viloria alonso. casa manolo
Las sopas de trucha de casa Manolo, en Montealegre, son de las más famosas del mundo, sin desmerecer al Órbigo porque su cocinera, María Ángeles Alonso, es de Veguellina de Fondo. Manuel Viloria y ella se conocieron de emigrantes en Barcelona. Él buscaba horizontes más allá de la mina y ella estudiaba ATS. Se casaron y decidieron regresar a su tierra. «Me crié aquí y andar por el monte era lo mío», explica. Cuando llegaron no había agua ni alcantarillado pero era un pueblo en ebullición demográfica por la minería. Montealegre (Villagatón-Brañuelas) fue conocido como el pueblo de los portugueses. Abrió un bar y empezaron a dar comidas a raíz de las obras de la traída de aguas, en 1985. Ahora ya no viven de los mineros, aunque el bar es el punto de encuentro de todos los prejubilados que aún viven en el pueblo. «Ahora el futuro es el turismo rural», apostilla
A Montealegre, que no está a mano de nada, llega la gente si carteles anunciadores. El único que llegó aquí despistado por la niebla fue Esteban Luengo. Todo el mundo llega porque le ha mandado alguien», explica.
El negocio va de maravilla, pese a que el «verano fue una ruina» en turismo rural. Sus hijos, Gabriel y Sara, lo han mamado y trabajan en el negocio familias. La joven, licenciada en Empresariales, lleva la casa rural. «Pensé que si todos los fines de semana venía más gente de la que puedo atender sería bueno ampliar», explica Manuel Viloria. Así empezó la construcción de una casa de turismo rural en la que invirtió 300.000 euros, aunque el 30% lo recuperaría vía ayudas Miner tres años después.
Ahora la casa sólo la tiene como alojamiento y la cocina la vislumbra como un futuro punto de elaboración de las sopas de trucha comercializadas. Un proyecto al que anda dando vueltas. También ha impulsado la ruta del Górgora y del monasterio de San Juan de Montealegre.
Es crítico con la falta de inversiones o su mala orientación y con la burocracia.