Los socialistas catalanes tratan de cerrar filas e inician su reconstrucción
. Pere Navarro reclama unidad y pasa página de la crisis provocada por los cinco diputados díscolos.

Pere Navarro, en un momento de su discurso de ayer.
El PSC trató ayer de pasar página a su última crisis interna y se puso a trabajar para reconstruir el partido de cara a las elecciones locales del 2015. El Consejo nacional extraordinario de los socialistas catalanes aprobó por unanimidad la resolución que da el pistoletazo de salida al proceso de convenciones, en las que el partido se ha conjurado para redefinir su proyecto y recuperarse de tres fracasos electorales consecutivos.
El cónclave socialista sirvió además para que el partido cerrara filas en torno a su primer secretario, a pesar de que la división interna se mantiene, aunque con menos virulencia, y para dar carpetazo a la tormenta que provocó la decisión de cinco diputados del sector catalanista de saltarse la disciplina del grupo y no votar en contra de la declaración soberanista que a la postre aprobaron CiU, ERC e ICV.
La discrepancia entre las dos alas del partido se mantiene, si bien Navarro señaló que no es de fondo. Por un lado, están los barones metropolitanos, que controlan la dirección de la formación y que son más partidarios de marcar distancias con las posiciones nacionalistas. Y por otro, está el sector más catalanista, que representa al 25% del partido y que apuesta por la autodeterminación sin límites y por proclamar a Cataluña como sujeto político soberano, igual que CiU y ERC.
Sensibilidades
Aunque las diferencias se hicieron notar durante la reunión socialista, la mayor parte del partido, tanto los de un sector como los de otro, abogaron por pasar página a la crisis y por centrarse en tratar de hacer un esfuerzo de «síntesis» para armar un nuevo discurso en el que quepan todas las sensibilidades del partido. «Hay mucha gente deseando que se rompa el PSC, pero no lo lograrán», dijo Pere Navarro, en su intervención ante el Consejo Nacional.
Navarro reclamó unidad y dio por cerrada la crisis. «Hoy paso página», afirmó. «Espero que ellos también», señaló sobre los cinco parlamentarios díscolos, a los que recordó que han dicho cosas que le han hecho «daño». Tres de los cinco diputados que fueron multados por el partido —Àngel Ros, Joan Ignasi Elena y Núria Ventura— justificaron su indisciplina porque veían la necesidad de mostrar la «pluralidad» que tiene la formación.
Durante un año, hasta principios del 2014, el PSC celebrará cinco convenciones temáticas, en las que tratará de refundarse ideológicamente y en las que deberá marcar una línea clara en el debate soberanista.