Rajoy conocía la situación de Ana Mato cuando la nombró ministra
El presidente no se plantea destituir a la titular de Sanidad ni ella ha pensado en dimitir.
La ministra de Sanidad, Ana Mato, a su llegada ayer al Senado.
Mariano Rajoy no va a hacer nada y va a mantener en su puesto a la ministra de Sanidad. El presidente del Gobierno conocía la situación de Ana Mato cuando la incorporó a su Gobierno y su opinión sobre ella no ha variado después de conocerse las vinculaciones fiscales de la ministra con su marido Jesús Sepúlveda, imputado en el caso Gürtel, pese a haber dicho que estaban separados desde el 2000.
El presidente del Gobierno no tiene la menor intención de prescindir ahora de Ana Mato, aseguran fuentes populares y de la Moncloa. La titular de Sanidad, por su parte, no ha puesto su cargo a disposición, «porque siempre lo está», recuerdan en el entorno de la ministra. Todo apunta a que el jefe del Ejecutivo va a recurrir una vez más a su estrategia de dejar que pase el tiempo con la convicción de que la caída de las hojas del calendario permitirá sortear la situación.
Rajoy llamó a su despacho a Ana Mato cuando aparecieron en 2009 las primeras informaciones sobre las vinculaciones de Sepúlveda y de ella misma con la trama Gürtel. La entonces vicesecretaria de Organización del PP dio al líder del partido su versión de los hechos y se mostró dispuesta a dimitir. El presidente del Gobierno supo entonces que Sepúlveda y Mato no estaban divorciados y que, aunque no vivían juntos, no estaban separados de forma legal.
Pero Rajoy rechazó la idea de que dejara su puesto, optó por no precipitarse y esperó a que actuaran los tribunales. El juez tardó en resolver, pero dos años más tarde, el 19 de marzo de 2011, el magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid Antonio Pedreira descartó imputar a Mato. Pero no porque no viera indicios de delito en su comportamiento o en sus relaciones con la red de Francisco Correa, asuntos en los que no entró, sino por «prescripción» y, por tanto, «carece de justificación la apertura de un proceso penal sin necesidad de entrar en el fondo del asunto».
La Fiscalía también se había opuesto a la imputación porque los hechos investigados, regalos, fiestas familiares y viajes gratis, podían constituir un delito de cohecho impropio, pero ocurrieron entre 2003 y 2004 y estaban, por tanto, prescritos.
Un argumento suficiente para que Rajoy la mantuviera en la dirección del PP, y a partir de diciembre de 2011 en el Gobierno. El presidente del Gobierno considera que la ministra no tiene ninguna responsabilidad penal. En ese sentido iba el «sabemos por lo que estás pasando» que dijo Rajoy en referencia a la ministra en la reunión extraordinaria del comité ejecutivo nacional del PP el sábado pasado.
El jefe del Ejecutivo, por tanto, no va a tomar decisiones drásticas. Fuentes del PP, sin embargo, no descartan que la ministra salga junto a otros ministros en la cuerda floja en la primera remodelación gubernamental. Rajoy no puede destituir ahora a Mato porque equivaldría a condenar un comportamiento que conocía de antemano, razonan en el partido gubernamental.
La defensa de su compañera por parte de los dirigentes del PP se centró en recordar que su caso fue archivado por la justicia, aunque en realidad no se llegó ni a investigar, y en que la ministra no puede ser responsable de las actuaciones de su marido. Mas en el PP han aflorado las dudas sobre la ministra aunque la cúpula del partido haya cerrado filas. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, comentó que datos como el de la Agencia Tributaria «crean interrogantes».