La crisis no afecta a todos, pero todos reducen el consumo

Uno de los comercios que cerrará en los próximos días.
La reacción cada vez más dura hacia la caída del consumo se debe en muchos casos a los problemas de empleo, pero también a la «psicosis generada tras más de diez años de consumo frenético». Los consumidores cambian sus hábitos y sobre todo meditan más las decisiones. Y están mejor informados (lo que incide también en esta psicosis, y en el «efecto pobreza» que sufren con el descalabro inmobiliario).
Un informe realizado por la consultora Nielsen desvela que el 60% de los españoles reconce que se esfuerza en reducir su consumo. Unos siguen siendo fieles a sus marcas de siempre, pero las compran menos; y otros mantienen su volumen de compras pero se abastecen con marcas más baratas. «Todos tienen un punto en común: compran menos».
Los principales cambios de hábito se centran en controlar los gastos fijos mensuales (agua, gas, luz,...), en mantener a raya los caprichos, comprar menos ropa y calzado, reducir hobbies y ocio y seleccionar los establecimientos más asequibles. De hecho algunas cadenas han conseguido incrementar sus ventas pese a las dificultades económicas.
Otros comercios sufren grandes problemas para convencer a sus clientes de la necesidad de la compra. Los electrodomésticos son uno de los sectores en los que más se aplazan las compras. En general, todo lo que puede esperar. En el comercio leonés, según una encuesta del Ildefe, aguantan mejor la crisis los negocios que suponen una necesidad básica que hay que atender, entre los que incluye la alimentación pero también el textil y la moda. No todos los estudios coinciden en esta última apreciación.
Sí están de acuerdo en que los que peor lo tienen frente a la crisis son los negocios cuyos productos o servicios no suponen una necesidad básica. Por ejemplo, ocio, hogar y joyería.
Porque si algo ha descendido de forma espectacular es lo que los expertos denominan «compra por impulso». «Los hábitos de consumo llevan a una compra más racional y exigente, y el comprador es mucho más ahorrador».
De hecho, persigue cada vez en mayor medida los cupones de descuento, las promociones, las marcas blancas, los descuentos,...
Hacer cara a los cambios no es fácil para el pequeño comercio. La Junta de Castilla y León ha elaborado un Plan Comercial 2011-2014 en el que establece las bases para mejorar la competitividad del sector. Sobre todo en el plano teórico, a pesar de que sobre el papel cuenta con una aportación de 100 millones de euros más las que añadan las entidades vinculadas.
El objetivo de este plan es incrementar el uso de las tecnologías de la comunicación en el comercio tradicional, especialmente en las pymes; fomentar la inversión en los establecimientos para modernizarlos, implantar sistemas de calidad, fortalecer las redes de distribución y la cooperación empresarial.