Las primeras pruebas documentales del caso contra la infanta Cristina
La última tacada de correos de Torres, incluye dos que apuntarían a que la infanta sí que intervino en los negocios de su marido Ambos correos están datados el 26 de julio del 2007. Urdangarín ya había abandonado, al menos sobre el papel, el instituto Nóos, y estaba en el proceso de poner en marcha, con la colaboración del enviado del Rey, José Manuel Romero, conde de Fontao, la sucedánea de este última, la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social (Fdcis) Urdangarín, a la vista de esos correos, pide ayuda a su esposa para obtener algún favor de La Caixa, donde trabaja la hija menor de los reyes
Esa mañana, el duque, desde su despacho en Telefónica, escribe a su hombre de confianza en Fdcis y director de comunicación de la fundación, Mario Sorribas, para mover unas gestiones con la infanta a través de la secretaria del duque. «Envíale si quieres la nueva carta a Julita para que la reenvíe a mi mujer», dice el ex deportista. El resultado de esas gestiones de Cristina de Borbón en la empresa en la que todavía trabaja a favor de su marido se desconoce. No obstante, ésta es la primera prueba documental de que la infanta no sólo no era ajena a los negocios de Urdangarín, sino que pudo intermediar en alguno de ellos.