Un discurso largo, muchos aplausos, y algarabía al aparecer la corrupción
El primer discurso de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno en el debate sobre el estado
de la nación ha sido largo y ha contado con el calor y los aplausos de la
bancada popular, mientras la algarabía desde la oposición ha llegado con el tema
del momento: la corrupción.
Una intervención que ha durado una hora y 31
minutos -frente a los 66 minutos que le ocupó a José Luis Rodríguez Zapatero en
el último debate - y que Rajoy ha comenzado con la friolera de los casi
seis millones de parados que tiene el país, ante el silencio respetuoso de todo
el hemiciclo.
Aparentemente relajado ha estado el líder
socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, que apuntaba en numerosas ocasiones notas
sobre el discurso de Rajoy en un cuaderno grande y que ha tenido que escuchar,
al inicio, otra nueva alusión del presidente a la herencia recibida del
PSOE.
El mismo tipo de cuaderno ha usado el líder de IU,
Cayo Lara, mucho más compulsivo en sus notas que Rubalcaba, mientras los demás
portavoces que previsiblemente intervienen hoy, Josep Antoni Duran Lleida (CiU)
y Rosa Díez (UPyD), recurrían menos al bolígrafo.
Hasta en una veintena de ocasiones han aplaudido
los populares a su líder, la mayoría de las veces cuando Rajoy hablaba de
economía y señalaba que el país se ha salvado del naufragio o enumeraba las
novedosas medidas para pymes o los contratos a tiempo parcial para los
jóvenes.
Del otro lado, la primera vez que se ha oído más
claramente a los socialistas -y otros diputados de la oposición- ha sido con un
"¡Hala!" muy sonoro, cuando Rajoy hablaba de la jornada "maratoniana" que le
tocó en el último Consejo Europeo, el que aprobó los presupuestos para los
próximos años.
Y el presidente se ha excusado con un puyazo hacia
su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero: "Es que alguno se iba antes a las
doce de la noche", mientras él se quedó hasta el amanecer, ha dicho.
Pero ha sido cuando ha llegado el tema estrella de
las últimas semanas, la corrupción, cuando se han caldeado más los ánimos.
Risas, quejas y gestos como los de la portavoz
socialista Soraya Rodríguez levantando las manos han acompañado desde la bancada
socialista las palabras de Rajoy prometiendo, en estos momentos en los que el PP
vive el caso Bárcenas y las informaciones que apuntan a supuestos sobresueldos
en el partido, medidas como una nueva ley que controle mejor las finanzas de los
partidos.
Pero los populares se han esforzado por sonar más,
y han cerrado con una larga ovación el discurso del presidente.
Echada hacia adelante, sin apoyarse apenas en el
respaldo de su butaca, ha seguido Elvira Fernández la intervención de su esposo,
mientras, acompañada de los presidentes riojano y aragonesa y delante de la
secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, muy seria en todo momento
y asintiendo, en más de una ocasión, ante las palabras de su jefe.
Estaban también dos hermanos de Rajoy y la
presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez, que como muchos otros invitados -entre
ellos algunos dirigentes y cargos medios de la sede del PP en Génova- han
acompañado a los populares en sus aplausos en pie al presidente