El Gobierno se ve más fuerte, pero el PSOE cree que Bárcenas le hace débil
El presidente asegura que sólo estará satisfecho cuando llegue el crecimiento económico.

El presidente Mariano Rajoy atiende a los periodistas al finalizar el debate en el Congreso.
El Gobierno y el PP consideran que el debate sobre el estado de la nación ha reforzado al jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, al plantear propuestas claras y beneficiosas para España, apreciación rebatida desde el PSOE al estimar que se ha constatado su debilidad, entre otros motivos, por el caso Bárcenas.
Muy satisfecho con el resultado del debate se mostró Rajoy en los pasillos del Congreso nada más acabar la sesión y al pedirle los periodistas un balance del mismo, ya que para él ha quedado demostrada la fortaleza del Gobierno y la utilidad de las dos jornadas para hacer un balance de la situación que atraviesa España.
Eso sí, ha advertido de que no estará completamente satisfecho hasta que no llegue al país el crecimiento económico y la creación de empleo.
De cara al futuro, ha manifestado que le gustaría contar con algunos partidos de la oposición -«hay algunos que no sé exactamente dónde están», ha dicho- y que intentará recabar su apoyo, pero ha subrayado que, si no lo logra, seguirá adelante convencido de que está avanzando por la senda correcta.
La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ha agradecido, por su parte, la buena acogida de los grupos a las propuestas de Rajoy, algunas de las cuales serán aprobadas hoy por el Consejo de Ministros. A su juicio, las iniciativas anunciadas representan un nuevo impulso tras un año difícil.
La visión es bien distinta en las filas del PSOE, ya que, en nombre del partido, su secretario de Política Autonómica y Relaciones Institucionales, Antonio Hernando, ha considerado que el debate ha demostrado la debilidad de Rajoy.
Entre otros motivos, según ha explicado, por el caso Bárcenas, un nombre que ha recordado que Rajoy no ha pronunciado ni una vez ante el pleno. Por ello, ha querido ayudarle a hacerlo sin miedo y le ha invitado a repetir con él: «Bár-ce-nas».
Para el PSOE este asunto es «la asignatura pendiente» de Rajoy, al tiempo que considera que el presidente del Gobierno se ha limitado a dejar claro que «lo hecho, hecho está» y que «está bien hecho», además de pedir a los ciudadanos que «no se quejen tanto».
Frente a ello, ha contrapuesto la intervención del líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, del que ha dicho que «ha sabido estar a la altura de la encrucijada histórica» en la que se encuentra el país, «ofreciendo pactos y soluciones».
Otros dirigentes socialistas han realizado también una serie de declaraciones en las que han cerrado filas en torno a Rubalcaba, como Elena Valenciano, Soraya Rodríguez, Trinidad Jiménez o Valeriano Gómez.
El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, ha opinado que del debate debería salir un «gran pacto sobre corrupción», pero ha advertido de que «no para taparla, sino para articular nuevos mecanismos» contra ella.
Asimismo ha abogado por acuerdos en cuestiones económicas y sociales, pero ha lamentado no ver «en esa línea a los dos grandes partidos».
Cayo Lara, coordinador federal de IU, ha tachado de «esperpento absoluto» que el partido con más casos de corrupción, en alusión al PP, pretenda «liderar» la lucha contra esa lacra.
La diputada de UPyD, Rosa Díez, ha sido categórica sobre quién ha salido reforzado de esta cita: «no es el debate para que salga reforzado nadie, sino para dar soluciones a los ciudadanos».