Diario de León

nuevo récord del desempleo. las voces de la desesperanza

«No es que no te cojan, ni te llaman»

No hay ofertas, y las que surgen reclaman juventud a los expertos, experiencia a los jóvenes, formación a los que no la tienen y rechazan a los muy cualificados.

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m. j. muñiz | león
León

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No hay sector que se libre, ni los que están en crisis, ni los que supuestamente generan empleo. Ni edad libre de problemas. Muchos viven, incluso pasados los 40, gracias al apoyo de sus padres; otros cuentan con los pocos ingresos de sus hijos para mantener el hogar. Buscan, se forman, se aferran a cualquier esperanza, y tienen una percepción común: «Esto está muy chungo. No se mueve nada». Y eso que, coinciden, trabajarían en cualquier cosa que saliera.

Francisco Martínez

El transportista que volvió al campo

Tres años en el paro sin dejar de buscar «un trabajo en lo que sea». Pero tampoco hay de eso. Tras más de 20 años de transportista, el desplome de la actividad le hizo cambiar de volante y desempolvar tractores y jaulas para poner en explotaciones las fincas familiares. «Es una ayuda, y sobre todo te tiene ocupado. Pero esto no da para pagar la hipoteca y el colegio de los niños». En las oficinas de empleo «te ofrecen cursos y cursos. Yo lo que necesito es trabajar».

Margarita García

Demasiada cualificación para muchos trabajos

Licenciada en ADE, con idiomas, nuevas tecnologías,... Un currículum que sigue creciendo desde que hace poco más de dos años perdiera un empleo altamente cualificado. Calcula que ha enviado unos 500 currículums por todo el país. «No es que no te cojan, es que ni te llaman». Su cualificación es excesiva para muchos puestos, aunque para otros «nunca es suficiente ni la formación ni la experiencia que tienes» (siete años en un trabajo científico, en su caso). «En muchas ofertas te preguntan cuánto estás dispuesta a cobrar».

Rocío Santos

«No me planteo el futuro»

Acaba de cumplir los 50 y se encuentra por primera vez en el paro, después de trabajar seis años en una empresa de telemárketing. Y la edad sí es un inconveniente para encontrar un nuevo empleo. «Prefieren jóvenes que cobren menos, aunque por otro lado quieren experiencia». La falta de cargas familiares hace que la «angustia no sea tan grande com para otros».

Sergio Andrés

No pierde la esperanza

Empezó a trabajar con 17 años en la construcción y ahora, con 26, tiene que seguir viviendo con sus padres. «Hasta el 2010 salías de un trabajo y encontrabas otro. Ahora todo está muy parado». Hace cursos de reciclaje y confía en que encontrará de nuevo un empleo, aunque su perfil «parece que no encaja en las ofertas que salen».

Jesús Aller

Formarse a los 59 años

Entró en el mercado laboral a los 18 años, y desde el 1 de febrero de 1978 trabajó como auxiliar administrativo en una empresa de material de construcción. El desplome del sector le dejó en el paro el 20 de octubre del 2011. Ha echado currículums y ha hecho cursos , desde electricidad a ofimática, soldadura,... «Estoy aprendiendo de todo. Busco por todas partes. Haría cualquier trabajo, lo he dicho en las ETT». Pero no le llaman. «Veo bastante difícil colocarme a esta edad, pero sigo intentándolo».

Miguel Sánchez

¿Qué hacer si no es la mina?

Acaba del volver al paro con un nuevo ERE de la empresa minera para la que trabaja desde el año 92, y confiesa su intranquilidad porque «cuando entran las regulaciones y las empresas no tienen expectativas de tirar siempre hay dudas». Lamenta que el descalabro minero se deba a «decisiones políticas», pero su realidad es que si tuviera que dejar la mina no sabría qué otra cosa podría hacer. «No tengo formación, sólo se hacer esto. Y en León no veo tampoco mucho futuro». Lamenta que a estas alturas de su vida «tenga que tirar de nuevo de mis padres, a los 40, después de haber empezado a trabajar a los 16». Y no quiere pensar en el futuro de su hijo, de 10 años. «Siempre pagamos los de abajo».

 

Laura Gallego

Hay muchas ofertas, pero también mucha gente que opta a ellas

A los 22 años consiguió trabajo en una de las grandes compañías tecnológicas de León, con sus dos módulos de grado superior y su máster. En agosto se acabó el sueño, pese a estar en un sector con perspectivas. «Piden cada vez más. Dos o tres idiomas,...» Vive de la pensión de su madre, y este mes se le acaba el paro acumulado. «Surgen ofertas, pero hay mucha gente apuntada a las entrevistas». Trabajadores con más experiencia laboral, «frente a eso es muy difícil competir. Pero sigo buscando».

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