Cospedal reclama cohesión al PP para minimizar el daño hecho por Bárcenas
Las tensiones internas llevan al PP al mismo clima de la segunda derrota de Rajoy.

María Dolores de Cospedal con Carlos Floriano ayer, en el acto del PP.
No ha vuelto a pronunciar palabra sobre el caso Bárcenas desde que, hace dos semanas, se enredó con aquello del «pago en diferido» de un finiquito como contrato «simulado» para explicar el tipo de relación laboral que había mantenido el PP con su extesorero en los últimos dos años. Y tampoco lo hizo ayer. María Dolores de Cospedal aprovechó, sin embargo, un acto organizado por su partido bajo el lema ‘Juntos salimos‘ (de la crisis económica, se entiende) para reclamar cohesión en un momento en el que las tensiones internas son más que palpables.
Nunca, desde la guerra abierta tras la segunda derrota de Mariano Rajoy contra José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones del 2008, se había vivido en el Partido Popular semejante clima de desconfianza como ahora. Y la causa está en el daño provocado por los papeles de Luis Bárcenas, en los que supuestamente se recogen pagos en B a dirigentes de la formación hasta el 2009, y en las discrepancias sobre el modo de hacerles frente.
Al tercer día
Apenas tres días después de que el PP anunciara la presentación de una demanda descafeinada en la que evita actuar de manera directa contra el antiguo responsable de sus finanzas —algo menos contundente de lo que en un primer momento se había dado a entender y de lo que, según fuentes del partido, habría deseado la propia secretaria general—, Cospedal defendió que hay que ir a «la profundidad» de las cosas y que «lo importante ahora es salir de la crisis».
«Todo lo demás —dijo— son tonterías, no tiene importancia, y vamos a luchar contra aquellos que no quieren hacer las cosas bien y contra aquellos que tienen comportamientos reprochables o que nos repugnan, con la cabeza muy alta».
Fue un modo de asumir el lenguaje y la forma de proceder de Mariano Rajoy, que ya pidió a los suyos hace días que no entraran en «juegos y enredos». Ella, en una reproducción bastante fiel de aquellas palabras, habló de «dimes y diretes» que «en la mayoría de los casos no son ni siquiera verdad».
Con su intervención, Cospedal trató de echar un claro manto de arena sobre los rumores que hablan de críticas hacia su gestión, después de un mes caótico que empezó con discusiones sobre el grado de beligerancia que había que adoptar frente Bárcenas, siguió con la demanda que en solitario acabó presentando la propia secretaria general contra el extesorero, y continuó con los ataques del imputado en el caso Gürtel en forma de denuncias por despido improcedente, robo de ordenadores y, por último, maltrato laboral.
En la escenificación de esta paz interna estuvo la cúpula del partido (no Rajoy, que estaba «gobernando»). Sin embargo, no todos hablaron.
Lo hicieron el vicesecretario general de Organización electoral, Carlos Floriano, y el de Estudios y Programas, Esteban González Pons, pero no el de Política Autonómica y municipal, Javier Arenas, con el que Cospedal tiene escasa sintonía.
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Reaccionar
Coindieron con la número dos del partido en que «ahora más que nunca» el PP tiene que «reaccionar» ante la desconfianza que se ha instalado entre los ciudadanos hacia la politica.
«Hay que recuperar la grandeza de la política.. hay que debatir, que contrastar y que recabar la opinión de los ciudadanos», dijo. A su juicio, en todo caso, lo que de verdad quieren los españoles es una mejora de la economía y encontrar empleo.
«Necesitamos un partido muy fuerte y muy en la calle para ser el mejor sostén del Gobierno», concluyó.
El lunes, llegará el segundo acto de esta obra. Cospedal pronunciará una conferencia en Madrid a la que ya han anunciado asistencia Mariano Rajoy, que se encargará de presentarla, y otros cinco ministros, entre ellos, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, el titular de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, el de Interior y gran parte de la dirección de la formación.