El tesorero de Fraga creó un modelo de financiación que ha perdurado
Ángel Sanchís vive a sus 74 años una plácida jubilación que no va a verse alterada por este incidente judicial. Su vida ha sido una montaña rusa de éxitos y fracasos en los negocios y la citación ante el juez por sus tratos con Luis Bárcenas apenas será una raya más para el tigre.
Pero el extesorero de Alianza Popular entre 1982 y 1987, a pesar de la aparente calma con que ha recibido la imputación, tiene que estar enfadado. Casi nadie se acordaba ya de él. Desde la década de los noventa vivía alejado del primer plano, dedicado a sus inversiones y negocios de frutales en Argentina. Las cuentas suizas que gestionaba con Bárcenas, sin embargo, han terminado con su cómoda discreción.
Sanchís, nacido en una familia modesta dedicada al cultivo de naranjos en la localidad valenciana de Albal, tuvo una carrera fulgurante en el mundo de los negocios.
Fue en 1982 cuando asumió la tesorería de Alianza Popular. Se encontró con un partido «sin un duro», y estableció un modelo de gestión que mantuvieron sus sucesores. Sanchís salió a la calle a buscar dinero, envió «miles» de cartas a empresarios y a personas con posibles, y, según declaró sin rubor en el Congreso en 1994, organizó cenas para «esquilmar a los amigos, a los conocidos y a los conocidos de los amigos».
En 1987 dejó las finanzas, pero fue una apariencia porque en 1990 se vio en medio del caso Naseiro, bautizado así por su sucesor, Rosendo Naseiro. El Tribunal Supremo archivó la causa. Escarmentó y huyó de la política. Pero ya había hecho escuela. Naseiro, Álvaro Lapuerta y Bárcenas siguieron el método Sanchís, de acuerdo a la investigación judicial.