Diario de León

Rajoy elude el caso Bárcenas y confía en que la corrupción pase a ser historia

Cospedal cree que el ex tesorero deja una huella que «avergüenza» al PP .

Alonso, Floriano, De Cospedal, Rajoy, Arenas y González Pons durante la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP.

Alonso, Floriano, De Cospedal, Rajoy, Arenas y González Pons durante la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP.

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a. montilla | (colpisa) madrid

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Mariano Rajoy sigue sin pronunciar el nombre de Luis Bárcenas. El líder del PP presidió ayer la Junta Directiva Nacional de su partido, que según sus propios estatutos debería haberse reunido hace cinco meses. Habló en público, pero sin admitir preguntas. Se refirió en términos generales a la corrupción, pero sin aludir ni una sola vez al escándalo derivado de la supuesta contabilidad B de su partido y el hallazgo de las cuentas en Suiza, Estados Unidos e Irlanda del ex tesorero del PP.

La expectación ante lo que pudiera decir Rajoy sobre Bárcenas o sobre las fotografías de hace 19 años de Alberto Núñez Feijóo junto a un narcotraficante se diluyó al terminar su intervención de 53 minutos.

El presidente del Gobierno abordó el tema de la corrupción, pero sin hacer ningún tipo de autocrítica. Lo trató como un problema general que preocupa, «y con razón», a los españoles, pero negó que pueda ser extrapolado a toda la política española. «No es verdad que en España haya un estado generalizado de corrupción; no es verdad, eso es una insidia», remató con palabras casi idénticas a las que pronunció en el Debate sobre el estado de la Nación.

Rajoy sigue evitando mencionar a Bárcenas en público y su lugarteniente en el partido, María Dolores de Cospedal, mantiene esa misma línea aunque ayer arriesgó un poco más. La número dos de los populares indicó que por el partido ha pasado mucha gente que ha dejado su huella positiva, pero hay «algunos que han dejado una huella que nos escandaliza y nos avergüenza», en clara alusión a Bárcenas. Cospedal, no obstante, defendió que el ex tesorero no representa al PP, los que sí lo hacen, a su juicio, son «los 700.000 militantes honrados que conforman el partido». Espetó, en presencia de Soraya Sáenz de Santamaría y otros miembros del Ejecutivo, que «el PP y el Gobierno no son cosas distintas, el PP debe ser el parapeto del Gobierno». Unas palabras que hay que situarlas en los desmarques semanales de Sáenz de Santamaría cada vez que es preguntada por Bárcenas con el argumento de que es un asunto del partido y no del Ejecutivo.

Rajoy defendió que la ley de transparencia que ha impulsado su Gobierno, pero que lleva siete meses en el Congreso sin grandes avances, «sea útil y sirva para que la corrupción simplemente sea en el futuro historia en nuestro país».

El presidente del Gobierno, por otra parte, confirmó la fuerte discrepancia interna que ha despertado la reforma de la administración local. «Yo quiero que esta ley salga adelante con el mayor acuerdo posible por supuesto dentro del partido y si es posible también fuera, pero sobre todo dentro del partido».

El jefe del Ejecutivo tampoco nombró a Cataluña, aunque dejó claro que su disposición es hablar con todos los gobiernos autonómicos. El líder del PP también lamentó los episodios de intimidación y violencia verbal que han padecido los representantes de su formación y sus familias por miembros de la plataforma contra los desahucios.

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