INCENTIVOS AL SECTOR AUTOMOVILÍSTICO. MANTENER LA ACTIVIDAD Y EL EMPLEO
Los leoneses compran en el último año 8.500 coches menos que antes de la crisis
Las familias de la provincia circulan con 184.365 vehículos que tienen más de diez años de antigüedad.
Un 68%. Concretamente 8.435. Es la diferencia entre los coches que se matricularon en la provincia de León en el 2007, antes de que estallara la crisis, y los que se inscribieron en los registros oficiales el año pasado. En el 2007 los concesionarios leoneses vendieron 12.395 turismos y todo terrenos nuevos, frente a los 3.960 que firmaron sus papeles en el 2012. Un 68% menos. Los datos de primer trimestre no son, de momento, más alentadores: entre enero y marzo del 2007 se vendieron en León 2.957 turismos, en los primeros tres meses del actual ejercicio se matricularon 904, es decir, un 69,4% menos.
Sin embargo, el sector automovilístico provincial quiere aferrarse al optimismo. Y llama a los consumidores a aprovecharse de las ventajas de los incentivos que el Gobierno pone en marcha (el coste, a medias con el sector) para sostener una actividad fundamental en la economía nacional. La compra de automóviles no sólo es un indicador esclarecedor de la confianza de los consumidores y del tono del consumo nacional, sino que es un barómetro básico para que las multinacionales automovilísticas sigan apostando por la infraestructura de fabricación que está desplegada en el territorio nacional. Y las administraciones (nacional y autonómica) son muy conscientes de ello.
Las multinacionales del sector han anunciado en los últimos meses inversiones en los distintos centros de fabricación del país (entre ellos la Renault de Valladolid) que rondan los 3.000 millones de euros. Y las patronales del sector se felicitan por ello. Unas decisiones a las que no son ajenos ni los procesos de reestructuración de plantillas y salarios que se han llevado a cabo en las plantas de fabricación nacionales ni los apoyos que las administraciones central y autonómicas han puesto sobre la mesa.
Un apoyo institucional «decisivo» para que las grandes marcas no se lleven la producción a países con costes laborales aún más bajos, pero en el que tienen que ver también los incentivos a la renovación del parque móvil nacional.
Los representantes de las distintas organizaciones patronales de fabricantes, concesionarios, talleres y demás sectores relacionados con el automóvil, tanto a nivel nacional como provincial, acompañaron ayer al subdelegado del Gobierno en León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, en la presentación de los nuevos planes del Ejecutivo del PP para incentivar la renovación del parque móvil nacional. El ya concluido Plan Pive 1, y los en vigor Plan Pive 2 y Pima Aire (este para vehículos comerciales) tienen un objetivo múltiple: dinamizar el sector y sus empresas auxiliares, y contribuir a sostenerle en el bache de la crisis; y renovar el parque móvil con las ventajas que ello supone para la seguridad y el medio ambiente. Sin olvidar el volumen de ingresos (vía impuestos) que las matriculaciones suponen para las arcas públicas.
«Esto no es una subvención, es una inversión», coincidieron de hecho en señalar ayer tanto el subdelegado como los representantes de las patronales automovilísticas. En la provincia hay 184.365 vehículos susceptibles de acogerse a estos incentivos (tienen más de diez años). En total 485 familias se acogieron al descuento del Pive 1, que agotó en tres meses su presupuesto. El Pive 2, previsto para doce meses, ha comprometido ya un tercio de sus recursos totales.