Diario de León

la crisis afecta al sector hostelero | las razones para cerrar

La hostelería se tambalea en León

La crisis y los altos alquileres han obligado a cerrar a algunos de los negocios más emblemáticos del centro. . En algunos casos hosteleros de siempre se están jubilando sin que los locales tengan ofertas de traspaso .

El Musgo, otro de los locales emblemáticos del centro que se ha cerrado por la jubilación de su inquilino.

El Musgo, otro de los locales emblemáticos del centro que se ha cerrado por la jubilación de su inquilino.

Publicado por
manuel c. cachafeiro | león
León

Creado:

Actualizado:

La crisis en la hostelería está teniendo su triste espejo en el cierre de algunas cafeterías históricas del centro de León. La Oca, en la plaza de la Inmaculada, fue la primera en bajar la trapa hace un par de años y en los últimos meses se han sumado locales emblemáticos como el Musgo, en Julio del Campo, o Las Cortes, en la plaza del mismo nombre. O el Ébano, detrás de la Catedral. A la lista también hay que sumar restaurantes como El Barandal o El Fornela.

En todos los casos, la razón no es la misma. Por un lado están los hosteleros que han estado al frente de sus locales durante años y se empiezan a jubilar: el Musgo o Las Cortes. En su caso no hay relevo. No lo hay porque tener una cafetería en el centro ya no es tan rentable con los precios que tienen los alquileres y encima si hay que pagar traspaso. Supone una inversión demasiado fuerte en una época de crisis como la actual. En algunas cafeterías, sólo levantar la trapa puede llegar a suponer 200 euros diarios. Y eso antes de poner el primer café.

En el caso de los que ahora se jubilan, las rentas eran ya altas pero asequibles porque venían de hace años, aunque fueran 2.500 euros al mes. «Antes de la crisis, con las máquinas tragaperras, sacabas ya buena parte de la renta», explica otro de los hosteleros de toda la vida que sigue al pie de la barra. «La crisis se ha llevado por delante hasta a algunos de los clientes que jugaban a las máquinas», advierte como prueba evidente de lo que está pasando.

En pleno auge

En otros casos, la razón es distinta. Es el perfil de algunos hosteleros que cogieron buenos locales en el auge de la economía, hace ocho o diez años. Se trabajaba, daban dinero... aunque los alquileres llegaran en algún caso a los 6.000 euros al mes. Hubo quien intentó negociar a la baja cuando empezó la crisis, quien pudo traspasar el local a duras penas y quien no pudo más. Y otros siguen porque no les queda más remedio a la espera de que escampe y vuelvan los buenos tiempos.

En el caso del Fornela, la dirección del Quindós ha decidido dejarlo sólo para servicio del hotel por la bajada de actividad.

«La gente no sale tanto. Hay muchos problemas, no sólo en el centro», resume Pedro Llamas, presidente de la Asociación Provincial de Hostelería.

«Muchos locales son de gente con dinero que prefiere tener el local cerrado a la espera de una buena oferta, aunque sea tarde, antes que firmar contratos a la baja por 15 años», señala otro conocido hostelero a la vista de lo que está pasando en el centro.

Que la situación de crisis afecta a todos es evidente. El Barrio Húmedo, pese a ser el principal destino turístico de León, vive también malos momentos, según Pedro Llamas. Algunos de los nuevos locales que se abrieron hace años y que trataban de renovar la hostelería de toda la vida han cerrado. Prueba evidente de esa situación son los anuncios de traspasos o locales cerrados en la zona de Don Gutierre.

«Algunos de los que cogieron un negocio hace seis o siete años están que no pueden. O tratan de aguantar o, simplemente, han cerrado», insiste el presidente de la Asociación Provincial de Hostelería.

La situación también se nota en los barrios. En este caso, las rentas son más bajas y algunos propietarios prefieren negociar a la baja con tal de que el local siga abierto, porque puede ser que se cierre y no se vuelva a levantar la trapa en muchos años.

«Muchos locales nos mantenemos porque son rentas bajas y llevamos muchos años. No sabemos hacer otra cosa. Lo que queremos es llegar a la jubilación. Pero que la cosa no está como antes lo sabe todo el mundo», señala Luis, un hostelero de San Mamés. «La mejor prueba de que no es lo mismo es que antes la gente tomaba cuatro rondas y ahora sólo una. Y en lugar de una caña, ahora toma un corto», resume.

tracking