Rajoy pide «sensatez y generosidad» en el reparto del déficit autonómico
El PP garantiza que las concesiones a Cataluña no perjudicarán al resto de comunidades.
El Gobierno, tras varias semanas de indecisiones, confirmó este fin de semana que cada comunidad autónoma tendrá un objetivo de déficit distinto para el 2013. Una decisión que rompe la simetría del año pasado.
Cataluña, según adelanto el ministro Cristóbal Montoro, tendrá un máximo de un 2%, es decir, 1,3 puntos más del 0,7% exigido inicialmente. El Ejecutivo, de esta manera, repercutirá así la flexibilización que ha concedido la Comisión Europea a España que tendrá que cumplir un 6,3% en vez del 4,5%. La Moncloa se enfrenta ahora al problema de los celos de las comunidades autónomas que han cumplido con todos los ajustes exigidos por el Gobierno central en el 2012, entre ellas Galicia, Madrid o Aragón, porque entienden que existe un trato de favor hacia lasmenos cumplidoras, caso de Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia, entre otras.
Mariano Rajoy, durante la comparecencia junto al primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, explicó que confía en llegar a un acuerdo en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que aún no tiene fecha de convocatoria. El presidente del Gobierno lanzó un claro mensaje a sus barones autonómicos, sobre todo a los que han mostrado en público su rechazo al déficit asimétrico: «Esto requiere sensatez, sentido común, altura de miras y generosidad porque es un objetivo de todos», en alusión a que la relajación en la reducción de los números rojos de las cuentas públicas atañe tanto al Gobierno y la Seguridad Social como a todos los gobiernos autonómicos, que aglutinan el 38% del gasto.
El jefe del Ejecutivo, no obstante, advirtió de que cualquier decisión está pendiente de que la Comisión Europea apruebe de manera definitiva la prórroga de dos años para que España alcance el 4,5% de déficit público.
Defendió a capa y espada el esfuerzo de las comunidades autónomas, «tan denostadas a veces por algunos», que en el 2012 redujeron su déficit del 3,5% al 1,7%, aunque reconoció que no todas alcanzaron esa misma meta. «Tal vez —acotó— algunas partieron de una mejor posición». Lo importante, a su juicio, es que «no tirarnos los trastos lo unos a los otros a la cabeza porque no sirve para nada». El presidente del Gobierno durante toda su exposición eludió comentar las declaraciones que realizó el ministro de Hacienda el sábado en Barcelona sobre el objetivo que fijará el Ejecutivo a Cataluña, unas palabras que han levantado ampollas en mas de un gobierno de los populares.