Rajoy admite con sus nombramientos que sólo confía en la vicepresidenta
El Ejecutivo resta importancia al nuevo cargo en la Comisión de Asuntos Económicos .

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, en una imagen de archivo.
Nada más llegar a la Moncloa, Mariano Rajoy descargó en Soraya Sáenz de Santamaría toda la responsabilidad de la coordinación política y de comunicación de su Gobierno. Desde el pasado viernes, la número dos del Ejecutivo asume también, cuando esté ausente el presidente, el control de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, un órgano que en otras legislaturas tuvo una relevancia relativa, pero que en la actual se ha convertido en clave porque el 90% de las decisiones gubernamentales tienen carácter económico. «Esto demuestra una vez más que en la única persona en la que Rajoy confía plenamente es en su vicepresidenta», valora un miembro del Ejecutivo.
El Consejo de Ministros decidió el pasado viernes este nombramiento, un hecho al que el Gobierno quiso dar poca relevancia. «Se trata de un ajuste administrativo de la que era una realidad de facto», indicó ayer una fuente de la Moncloa, en alusión a que, efectivamente, Sáenz de Santamaría ha participado hasta ahora en todas las reuniones de esta comisión, tanto si estaba o no Rajoy al frente. «Nada va a cambiar», recalca otra fuente gubernamental.
Otras fuentes del Gobierno, sin embargo, recuerdan que en ausencia del presidente no había un referente claro en este tipo de cónclaves, en los que participan los ministros del área económica, Cristóbal Montoro, Ana Pastor, Fátima Báñez, José Manuel Soria, Miguel Arias Cañete y Luis de Guindos.
De hecho, Rajoy y Sáenz de Santamaría han desempeñado la misma función en el organismo, salvo por un matiz importante, el que firmaba las actas en ausencia del presidente del Gobierno no era la vicepresidenta sino el ministro Montoro, como titular de la cartera de Hacienda.
No todos los miembros de la comisión acuden siempre a las reuniones, la asistencia depende si las decisiones afectan directamente a su área, y los debates son por lo general tensos debido al calado de las iniciativas que se adoptan. En alguna ocasión, durante estas sesiones, que se celebran en la Moncloa o en el Congreso, se han producido ásperos enfrentamientos entre Montoro y De Guidos.
Rajoy apuesta por Sáenz de Santamaría para mantener la calma en la comisión y paliar, en la medida de lo posible, los desencuentros entre Montoro y De Guindos. Y no se trata de un aviso formal, sino que el presidente le ha impuesto los máximos galones a su vicepresidenta mediante nombramiento en el Boletín Oficial del Estado. «Como le siga dando trabajo, va a acabar saturándola», comenta en tono informal otra fuente del Gobierno.
Al igual que el Gobierno, el partido también intenta evitar especulaciones en torno a este nombramiento, en especial, las que hacen referencia a que Rajoy ha actuado de manera salomónica entre Montoro y De Guindos o que, sencillamente, ha frenado las cábalas sobre la posible designación de un vicepresidente económico.