El PSOE quiere que la Constitución garantice un único Estado de Bienestar
Los socialistas admiten que el modelo autonómico ha producido desigualdades.

Rubalcaba, tras su intervención de ayer en Sevilla.
Defiende a ultranza del Estado autonómico, pero 35 años después de su invención el PSOE cree llegado el momento de hacer una evaluación crítica. Y entre sus conclusiones destaca una: es indudable que ha producido desigualdades en derechos sociales. La propuesta de reforma constitucional que el principal partido de la oposición discutirá en su próximo Consejo Territorial aboga por introducir elementos que atemperen esos desequilibrios.
Pero hace algo más: propone fijar en la Carta Magna un «principio de garantía del Estado» para asegurar a todos los españoles una prestación «mínima e igual» en educación, sanidad y pensiones. El documento asegura, en realidad, que en materia de educación hay más «convergencia y equilibrio territorial» que lo contrario. Sin embargo subraya que, en esta coyuntura económica, se ha incrementado la brecha entre lo que cada comunidad destina a sanidad y, aún más, a políticas sociales.
En su texto, los socialistas no achacan la tendencia a ninguna fuerza política. Pero esa frase alude claramente a algo que el PSOE, y muy personalmente Alfredo Pérez Rubalcaba, arrastra como una losa desde agosto del 2011, cuando José Luis Rodríguez Zapatero, agobiado por una prima de riesgo desbocada, acordó con Mariano Rajoy una reforma exprés de la norma fundamental por la que se obliga a las administraciones a cerrar sus cuentas en equilibrio y a poner coto al gasto público. El jefe de la oposición nunca vio con buenos ojos esa decisión, que lastró su campaña a las generales, aunque como todo su grupo parlamenario votó ‘sí’.
Postulados
Su actual propuesta viene a ser una enmienda parcial, más en sintonía con los postulados de la izquierda, con la que sacarse la espina. El PSOE deja claro que su deseo de homogeneización se circunscribe a temas muy concretos. Sostiene que el desarrollo federal del Estado autonómico es compatible con las «diferencias en resultados», que hay que «eliminar las connotaciones negativas asociadas a la existencia de heterogeneidad interterriorial» y que «las diferencias entre regiones también han de vincularse a la democracia porque son resultado de una mejor relación entre las preferencias de los ciudadanos y los políticas y servicios en sus territorios».