Los testaferros tiran de la manta y ponen a Urdangarín contra las cuerdas

Afirman ante el juez que el yerno del rey falsificó facturas y evadió capitales a Suiza.

Mario Sorribas, a su llegada a los juzgados.

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m. sáiz-pardo | (colpisa) madrid

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El día de las traiciones al duque se consumó, como había previsto el fiscal Pedro Horrach, y los tres principales testaferros del yerno del rey, ante la amenaza de ir al banquillo y de una petición de varios años de cárcel, comenzaron a ser locuaces para terminar de poner la puntilla a Urdangarín en algunas de las cuestiones más espinosas.

La ‘puñalada’ más sangrante fue la de Mario Sorribas, el otrora amigo íntimo de Urdangarín y a quien los duques de Palma confiaron cuando se marcharon a Washington el timón de Aizoon, la inmobiliaria del matrimonio usada para captar más de un millón de euros procedente de los contratos con las administraciones valenciana y balear.

Sorribas, a quien los duques despidieron como apoderado de Aizoon el pasado enero, no se anduvo por las ramas. La sociedad de Cristina de Borbón y su marido, dijo ante el juez, no tenía empleados, más allá de él mismo. Aunque Urdangarín llegó a desgravarse por una veintena de trabajadores, Sorribas aseguró ante que, desde que comenzó a trabajar en el 2009 para la supuesta inmobiliaria, jamás vio por allí a empleado alguno que justificara las abultadas nóminas que el duque presentó para desgravar a Hacienda o para justificar que endosara a la sociedad sus trabajos de asesoramiento a multinacionales.

Sorribas no se quedó ahí. El antiguo hombre de paja del yerno del rey confirmó en el juzgado lo que era un secreto a voces, aunque el duque siempre se haya negado a reconocerlo, que Urdangarín era el alma mater de la Fundación Cultura, Deporte e Integración Social (Fdcis), la organización para niños discapacitados que sustituyó al Instituto Nóos y que sirvió para sacar dinero de España, amén de para percibir, por supuestos informes, más de 120.000 euros de la candidatura olímpica Madrid 2016. Sorribas, que fue responsable de Comunicación de la Fdcis, admitió que el Ayuntamiento de Madrid pagó a la fundación del marido de la infanta 6.000 euros mensuales en concepto de subvención durante dos años, aunque durante los últimos 12 meses de ese convenio no entregaron ni un solo trabajo a la administración madrileña.

Si mal le fueron las cosas a Urdangarín con Sorribas, peor aún con el interrogatorio de Miguel Zorío, el publicista valenciano acusado por Anticorrupción de facilitar facturas falsas a Nóos para tratar de cobrar de la Generalitat cientos de miles de euros por trabajos no realizados para los fallidos Juegos Europeos, un proyecto por el que Urdangarín ingresó 382.000 euros del Gobierno de Francisco Camps. Zorío, en busca de una declaración favorable a su desimputación, admitió que fue el propio Urdangarin quien le propuso cambiar de conceptos las facturas que por dos millones de euros habían presentado al Gobierno de Camps y que fueron rechazadas por injustificadas.

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La declaración del publicista, que situó al yerno del rey en el epicentro de los fallidos Juegos Europeos aunque el duque siempre ha mantenido que fue un mero colaborador del proyecto, es clave para imputar a Urdangarín el delito de falsedad documental.