El juicio de Bretón llega al punto crucial con la prueba de los huesos
Declara la forense que confundió los restos con animales.

Bretón y su madre, Antonia Gómez, en el juicio.
¿Fue un error humano, como señala la Policía, o se rompió la cadena de custodia, según mantiene la defensa? El juicio contra José Bretón por la muerte de sus dos hijos llega a una de sus fases cruciales con la declaración de los expertos que identificaron distintos orígenes de los restos óseos hallados en la hoguera de la finca familiar de Las Quemadillas. Unos expertos cuya declaración tratará de desmontar la defensa del acusado, que mantiene que los errores al guardar la principal prueba de convicción la invalidan.
La primera en declarar será la antropóloga forense de la Policía Científica que analizó los dos centenares de pequeños huesecillos hallados en la hoguera y que en una nota a los pocos días de la desaparición de los pequeños se mostró concluyente. Los restos eran de animales.
Profesional de reconocido prestigio y con una amplia trayectoria que incluye casos como los atentados de Madrid del 2004, el accidente de Spanair o el de los militares del ‘Yak-42’, su opinión descolocó a los agentes que, como apuntó el comisario que dirigió la investigación Serafín Castro, sabían que los niños tenían que estar en la finca «sí o sí».
Con esa convicción y a raíz de las conclusiones oficiales, la Policía rastreó durante meses otros posibles lugares, abriendo incluso una búsqueda internacional, y agujereó como un queso de gruyere la finca, haciendo catas en el terreno y derribando paredes y techos en busca de posibles zulos donde localizar a los pequeños Ruth y José.
El caso dio un vuelco en agosto del 2012, cuando el antropólogo forense Francisco Etxebarría, que declarará el mismo día, ojeó fotos de los restos óseos y encontró algo raro. Un examen ya directo apuntó que eran humanos y de seres «inmaduros», y que esta apreciación saltaba «a simple vista por la forma anatómica». El escándalo estaba servido porque el reputado forense dijo que alguien poco habituado a trabajar con huesos de menores y expuestos a esas temperaturas puede confundirse fácilmente.