Diario de León

Rajoy tardó ocho meses en informar a Cospedal de su pacto con Bárcenas

La secretaria general del PP, Arenas y el ex tesorero discrepan sobre el acuerdo.

Cospedal entra en el salón de plenos en el Debate sobre el Estado de la Región.

Cospedal entra en el salón de plenos en el Debate sobre el Estado de la Región.

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R. GORRIARÁN | (COLPISA) MADRID

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Mariano Rajoy tardó ocho meses en informar a Dolores de Cospedal de los términos pactados con Luis Bárcenas para la salida de este del partido. La secretaria general del PP no asistió a la reunión celebrada en marzo de 2010 entre el líder del partido, Javier Arenas, el ex tesorero y su esposa, Rosalía Iglesias, pero tuvo que gestionar después un acuerdo en el que no tuvo arte ni parte y que, por el tono de su declaración ante el juez Pablo Ruz, no le entusiasmó. En todo caso, deslindó su responsabilidad y se la endosó al presidente del partido y al ex líder del PP de Andalucía.

La reunión a cuatro bandas en el despacho de la calle Génova 13 de Madrid de Rajoy tiene tantas versiones como participantes. Solo queda por salir a la luz el recuerdo que tiene de aquella charla el presidente del Gobierno, decisión que está en manos del juez Pablo Ruz.

La versión de Cospedal, conocida ayer en la transcripción de su declaración, es que en el encuentro de un enemigo suyo declarado, Bárcenas, otro camuflado, Arenas, y el líder del partido se pactaron «las condiciones de salida y de dejar su puesto del tesorero». Unos términos que dijo no conocer «exactamente» porque nunca fueran consultados, y menos discutidos, con ella. Tuvo conocimiento de la reunión porque se lo dijo «el presidente», pero «bastante tiempo después, por lo menos ocho meses». Una posible explicación de esa tardanza es que a Rajoy no le tuvo que resultar fácil explicar a la persona de su máxima confianza en el partido los términos muy favorables de un arreglo con su más acérrimo enemigo interno.

En detalle

Bárcenas, de acuerdo a Cospedal, consiguió un vehículo para «cuando lo pudiera necesitar», también «una sala para dejar sus cajas y archivos». La indemnización, según su testimonio, es posterior. Se acordó «casi un año después», es decir en 2011, y se pagó «de forma fraccionada» pues consistentió «en una nómina» que incluía «el alta» en la Seguridad Social. Cospedal estuvo más atinada al explicar la fórmula al juez que cuando se enredó con el pago «en diferido» en una comparecencia en la sede del PP.

Unos ingresos que, según la declaración de Bárcenas ante el instructor el 15 de julio, se habrían mantenido «sine die» porque así lo pactó con Rajoy y que se fueron al traste con la aparición en enero de este año de las cuentas multimillonarias en Suiza. Cospedal no mencionó en ningún caso límites temporales para la indemnización fraccionada.

Arenas dio una versión bastante distinta de aquel encuentro de marzo de 2010 y con un montón de lagunas mentales, toda una sorpresa porque el ex líder del PP de Andalucía es un hombre con memoria de elefante y lo lleva a gala. «No recuerdo que se hablara del sueldo ni de cuestiones económicas», explicó Arenas, quien definió la reunión como «más humana que política» o «amistosa sin trascendencia política».

Bárcenas asimismo no habló de indemnizaciones fraccionadas ni de cantidades ante Ruz. Se limitó a decir que acordó con Rajoy seguir «cobrando mi sueldo sine die», y que también retuvo «el coche, el conductor y la secretaria». El pacto, según su versión, incluía abandonar su despacho y pasar a otro «de la tercera planta «cerca» de Arenas. El ex tesorero, en cambio, tenía muy claro que se quejó ante Rajoy de Cospedal, al punto de que en un momento «de acaloramiento» comunicó al presidente del partido que «o paras a María Dolores o te quedas sin secretaria general ni candidata a Castilla-La Mancha». Arenas, que estaba delante, no recuerda nada de eso.

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