El Gobierno abre a Mas la puerta de un cambio de «modelo territorial»

. Margallo habla de «encajar en España» a Cataluña en vísperas de la Diada y la Generalitat se aferra a su consulta.

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a. m. / c. r. | (colpisa) madrid / barcelona

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El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, desveló ayer la ficha que pretende mover Mariano Rajoy para atraer a Artur Mas hacia posiciones menos secesionistas: el compromiso de revisar el modelo territorial o, al menos, una mejora sustancial de la financiación que recibe Cataluña, que podría llegar de la mano de la reforma fiscal que prevé presentar el jefe del Gobierno en el primer trimestre de 2014.

El ministro llegó a decir que el Ejecutivo estaría dispuesto a «buscar una fórmula» que permita a Cataluña «encajar en España». Nadie en el Gobierno ni en el PP se había atrevido a utilizar esa expresión. Y no parece que García-Margallo, que ha demostrado que suele decir lo que piensa, aunque eso no significa que siempre el Gobierno comparta su tesis, haya ido por libre en esta ocasión. La propuesta llegó en la víspera de la Diada y días después de que se conociese que Rajoy y Mas negociaban en privado una salida a esta crisis. Tampoco se puede hablar de un ‘calentón’, porque el jefe de la diplomacia española aderezó su iniciativa con una reflexión inédita hasta ahora en esta controversia.

Revisión

Reconoció que la Constitución española es del año 1978 y «es probable» que deba ser revisada la organización territorial del Estado, «respetando siempre» el artículo 2 que designa la «indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles».

Margallo, que no fue ni desmentido ni matizado a lo largo de la tarde por Moncloa, situó dos claras líneas rojas: respeto a la unidad de España y rechazo a cualquier tipo de «referéndum pactado». La posibilidad de que la Generalitat haga una declaración unilateral de independencia tendría graves consecuencias económicas para las empresas y los ciudadanos catalanes «El ‘adeu’ a España es el ‘adeu’ a la Unión Europea», espetó.

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Margallo no fue el único ministro que tendió su mano a CiU. Cristóbal Montoro, durante la sesión de control al Gobierno en el Senado, evitó críticas a la Generalitat y buscó lo positivo de un posible entendimiento. «De lo que se trata —explicó el titular de Hacienda— es de que Cataluña entienda y acepte que España le conviene». Incidió además en la necesidad de un «diálogo político y fluido» entre el Gobierno y los nacionalistas catalanes para fijar como prioridad la salida de la crisis y la conservación de la eficacia de los servicios públicos.