Otro examen para el futuro rey
La Zarzuela empieza a manejar sus tiempos para que la sucesión sea tranquila ante la evidencia del relevo mientras don Felipe vuelve a asumir la agenda de don Juan Carlos.

El príncipe Felipe, el 5 de septiembre en Buenos Aires.
Don Felipe es una «persona encantadora, de gran honestidad intelectual, muy formado, muy trabajador; podemos tener confianza y seguridad (en él)». Son palabras de don Juan Carlos refiriéndose al futuro rey de España. Las pronunció con motivo de su 75 cumpleaños, hace algo más de ocho meses, en una entrevista en TVE que recibió no pocas críticas por las formas, no por el fondo. Porque el Monarca aprovechó la cámara para lanzar mensajes claros. Y uno de ellos fue contundente: «De los Príncipes de Asturias que ha habido en la historia de España, él es el mejor preparado, aunque esté mal decirlo y presumir, pero presumo de hijo». Nunca antes se había escuchado al rey decirlo con tanta rotundidad.
Su afirmación, eso sí, no sonó a nueva. Está bastante manida, dígase de paso. Durante años se ha hablado de lo mismo. Don Felipe se lleva preparando para «llegado el momento» casi cuatro décadas. Todo hacía pensar que la teoría la tenía bien aprendida, pero. ¿y la práctica? Los últimos acontecimientos han demostrado que también. Desde que don Juan Carlos sufrió el accidente en Botsuana, la presencia del Príncipe ha ganado enteros. Si bien es cierto que fue en 2010, cuando tras la operación de un nódulo en un pulmón el heredero asumió por primera vez la agenda de su padre, no lo es menos que la cacería africana y la rotura de su cadera derecha en ese viaje, en abril de 2012, marcó un antes y un después.
Aceptación popular
Don Juan Carlos no ha vuelto a ser el mismo desde aquel episodio, ni tampoco se le ha mirado igual. Pidió perdón públicamente, pero su aceptación popular sufrió un fuerte retroceso. La Casa del Rey tiene sus encuestas y lo admite. Su movilidad tampoco le ha permitido grandes alardes desde entonces. De ahí que el foco se haya puesto en don Felipe. Y no porque el rey esté pensando en seguir el camino de la abdicación que este mismo año tomaron la reina Beatriz de Holanda y el rey Alberto de Bélgica, que eso también lo dejó bien claro al cumplir 75 años, y volvió a escucharse este viernes en boca de Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey, sino porque la Zarzuela empieza a manejar sus tiempos ante lo que es evidente: que tarde o temprano habrá un cambio en la jefatura de Estado. ¿El objetivo? Que la transición sea tranquila.
A estas alturas, después de ver al príncipe Felipe presidiendo actos en principio reservados para el rey, después de año y medio en el que don Juan Carlos se ha pasado más de la mitad de baja por sus problemas físicos, la figura del heredero no abre grandes debates. Y los que surgen los solventa con nota. Sin ir más lejos, muy comentada y aplaudida fue su intervención hace dos semanas en Buenos Aires con motivo de la defensa de la candidatura de Madrid 2020. Don Felipe mostró allí una cara bien distinta a la que tiene acostumbrada. Tampoco hay que olvidar que el ambiente en el que se manejaba era más distendido, entre deportistas, sin férreos y encorsetados protocolos.
Pero no hay que dejar lugar a equívocos. Con la nueva intervención del rey para paliar la infección en la cadera izquierda, como ocurriera las veces anteriores, el príncipe de Asturias asumirá la representación protocolaria del rey, pero no sus funciones de jefe del Estado. Don Felipe será portavoz y representante de su padre, de ahí que siempre se dirigirá, en los actos en los que le represente, en nombre de rey. Con los años, el papel institucional del Príncipe se ha incrementado y el de don Juan Carlos se ha visto reducido. Pero su función siempre ha sido, y será, representativa, no funcional.