El PP lanza una advertencia a Bildu por el ataque a su sede de San Sebastián
Miles de personas marchan en Bilbao para denunciar la operación contra Herrira.

Un momento de la manifestación convocada ayer por el centro de Bilbao.
El PP advirtió ayer a Bildu que ataques como el producido por simpatizantes de la izquierda aberzale a su sede de San Sebastián debe considerarse como una «prueba más» para estudiar la ilegalización de la formación independentista vasca. La advertencia partió de la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, y coincidió con la masiva manifestación que este sábado llevó a las calles de Bilbao a miles de personas en contra de la operación policial contra Herrira, la plataforma de apoyo a los presos de ETA que fue suspendida durante dos años por la Audiencia Nacional.
En un acto de partido en Toledo, Cospedal condenó «tajantemente» la «agresión sufrida» por su partido en San Sebastián y avisó de que este incidente no le va a servir a los radicales «absolutamente para nada», porque cuando «mataban, secuestraban o extorsionaban» a los miembros de su partido «el PP siguió ahí» y por eso ahora va a seguir «defendiendo la libertad», subrayó.
La número dos del PP señaló que el precinto de la sede de su partido con carteles en favor del acercamiento de los presos etarras «por supuesto» que es una prueba que se tiene que tener en cuenta como muchas otras para que se estudie la ilegalización de Bildu.
No obstante, Cospedal no fue tan tajante como han sido otros partidos como UPyD o colectivos de víctimas como la AVT a la hora de pedir a la Fiscalía que actúe. De momento, para el fiscal general Eduardo Torres-Dulce no hay pruebas suficientes para instar a la ilegalización de la formación separatista.
Concentración masiva
En paralelo a esta advertencia del PP, varios miles de personas participaron ayer en una manifestación en favor de los presos de ETA, encabezada por los 18 miembros del colectivo Herrira detenidos el pasado lunes por su vínculo con la organización terrorista.
Bajo una pancarta en la que se leía en euskera y castellano «Gota a Gota. Una marea por los derechos de los presos y exiliados vascos», numerosos dirigentes de la izquierda aberzale y de 30 colectivos sociales apoyaron a los detenidos. Precisamente, el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco les impuso medidas cautelares como la prohibición de participar en actividades de control de presos etarras y de enaltecimiento del terrorismo. Durante la manifestación, se oyeron gritos como «Amnistía para todos» o «Presos vascos, a casa».
La marcha, de la que se desmarcaron el PNV, el PSE y otros partidos como Ezker Anitza-IU, discurrió sin incidentes y concluyó con la lectura de un manifiesto en el que se reclamó la vuelta a casa de los presos etarras y el reconocimiento de sus derechos. Entre los participantes estuvieron dirigentes de Sortu y de EH Bildu.