LA NATURALEZA COMO RECURSO. EL PLAN DE LA RIBERA DEL TORÍO
Tres municipios convertirán el Torío en fuente de riqueza y marca identificativa
Villaquilambre, Matallana y Garrafe buscan fijar población explotando sus recursos medioambientales.
Tres ayuntamientos del Torío con 36 pueblos y 21.000 vecinos han vuelto la vista hacia el río que baña sus tierras con la esperanza de impulsar proyectos ligados al medioambiente que generen empleo y fijen población. Quieren combatir la crisis echando mano a sus enormes recursos botánicos y faunísticos, además de crear un marchamo de calidad como pueblos de esa peculiar ribera, mal llamada «del olvido».
La iniciativa partió hace un año de Villaquilambre, que supo contagiar a sus vecinos Garrafe y Matallana, la necesidad de elaborar un plan conjunto de desarrollo económico para la zona que comparten en la ribera baja del río Torío. El concejal de Medio Ambiente de ese ayuntamiento, Manuel Mitadiel, explicó que el primer paso para «evitar la desertización dentro de 20 años es elaborar un diagnóstico lo más exacto posible de la situación y buscar vías para que exista trabajo, se dén servicios y se asiente población».
A su juicio, recuperar la explotación de los montes hoy abandonados, apostar por una agricultura y ganadería ecológica y mostrar al mundo las bondades paisajísticas y de fauna que existen junto al río servirían como base para impulsar el Torío. Su homólogo de Medio Ambiente en Matallana, José Ferreiro, asegura que inician «esta etapa compartida con ilusión y esperanza de despertar el interés por fomentar el empleo, fijar población y crear conciencia del valor de trabajar unidos».
Los tres municipios se reunieron a comienzos de año para fijar parte de esas estrategias y estudiar las posibilidades «del medio ambiente, la corriente de agua, las choperas, sebes y robles que forjan un valle tan singular». Hoy dan un paso más participando en un debate que pretende servir de tormenta de ideas para articular los proyectos de desarrollo y que, según Garrafe, «mostrará a la opinión pública las grandes opciones laborales de la ribera del Torío». Los asesores explicarán qué proyectos ligados a la naturaleza se podrían ejecutar.
Los tres ayuntamientos coinciden en que es necesario «trascender las siglas por el bien común y unirse en torno al Torío para evitar que la cabecera del río se convierta en un desierto. Aquí no va a venir la Fasa ni grandes empresas salvadoras, pero sí se pueden desarrollar pequeñas iniciativas ligadas al territorio. Los montes no pueden seguir improductivos», remarcan. Villaquilambre, como Garrafe y Matallana, entienden que «hay que cambiar la cultura de la gente para que en vez de esperar a que les dén un trabajo, se decidan a crearlo ellos mismos».
El diseño de una marca propia del Torío sería, en ese sentido, esencial para superar el reducido mercado al que se podrían dirigir los futuros emprendedores y garantizar su éxito. Creen que los ayuntamientos solos carecen de capacidad para poner en marcha el planteamiento, por eso buscarán la ayuda de o tras instituciones y de la UE, para lo que piensan en aliarse con otros pueblos de la montaña.
Los tres municipios valoran el proyecto Jardín Botánico Europeo realizado por el naturalista Manuel Durruti, con colaboración de Carlos Pérez Alfaro y Ana Vicente, en una zona boscosa y comunal hoy completamente deshabitada entre los ríos Torío y Curueño. Para Durruti, la biodiversidad de ese entorno puede suponer una oportunidad de crear riqueza y generar empleo. El Botánico incluiría un centro de investigación de las universidades europeas, un huerto de plantas medicinales con marca propia de León y un jardín con plantas de la Edad Media vinculadas al Camino de Santiago. también se potenciaría un museo de Hongos, un huerto de plantas aromáticas de cocina, un bosque de hierbas usadas antiguamente en brujería, un Ecocaserío y un huerto de flores y mariposas.