José luis arias 45 años. picador
El padrazo que no pudo prejubilarse

«Perdí a mi marido y a mi mejor amigo», ha confesado Itziar, la esposa de José Luis Arias, a sus amistades íntimas. Con mucha rabia porque no poder recoger los frutos de su cosecha en la mina. Estaría prejubilado con el anterior plan. Surcaba a diario 90 kilómetros por carretera y 600 metros de profundidad en el pozo. Aficionado al hockey sobre patines desde pequeño, practicó la pesca hasta hace tres años y ahora estaba inmerso en la informática. «Era un padrazo», dice una familiar. Una hija, Iratxe, y un hijo, Unai. Tenía dos perros y su familia es muy conocida por el Mesón Severino, de su padre.