«Las familias tienen la más amplia red de apoyo en el colectivo minero»

Manuel Malmierca.
«La serenidad es lo que nos estamos encontrando». El responsable del Equipo de Intervención Psicosocial de Cruz Roja, Manuel Malmierca, manifestaba ayer la normalidad como nota dominante en el tanatorio de la avenida de los peregrinos, en León, donde se velaba a tres de los fallecidos en el siniestro del lunes.
El equipo, llegado de Salamanca a petición de la Agencia de Protección Civil de la Junta de Castilla y León, comenzó su tarea el lunes a las siete de la tarde en Llombera, en el grupo Tabliza, junto a profesionales del Colegio de Psicólogos de Castilla y León, explicó Malmierca. Cinco profesionales han trabajado bajo su supervisión desde que se produjo la tragedia.
Además del apoyo de los psicológico en unos momentos de profundo dolor, «el colectivo de los mineros es lo mejor que pueden tener» los más allegados a los mineros desaparecidos, además, claro está, de la propia familia, señalaba ayer el especialista.
Quienes se ganan el sueldo en los pozos «tienen muy asumido el riesgo. El oficio pasa de padres a hijos y conocen bien lo que puede ocurrir», experiencia que sirve de apoyo tras la tragedia.
En general, «interiorizan bien el duelo», señala el responsable del equipo. Ahora, las familias que han perdido a su marido, pareja, padre, hijo... tienen que «aprender a vivir» con ese dolor.
Ante el continuo paso de compañeros por el tanatorio, Malmierca subrayó el mayor compañerismo en la profesión —«son más gregarios»—, hasta el punto de que «incluso pueblos y comarcas enteras respaldan a viudas y huérfanos en el trance, concluyó.
El compañerismo estuvo presente en la bocamina del grupo de Llombera de la Hullera Vasco-Leonesa. Aunque hubo un punto de mayor afluencia de amigos y familiares, la presencia fue nutrida hasta que los féretros abandonaron las instalaciones. Estar ya suponía un gesto suficiente. También los abrazos, las palabras de ánimo y el desahogo del llanto ayudaron a todos, tanto en Llombera como ayer en los velatorios, porque en la mina «mi depende de la tuya», repiten los mineros.