El Congreso pone la alfombra roja a sus candidatos para el Poder Judicial
Todo discurrió según lo establecido, o casi. El examen al que los grupos políticos sometieron ayer a los candidatos para ocupar un sillón en el Consejo General del Poder Judicial se limitó a una sucesión casi unánime de parabienes y felicitaciones a los comparecientes de cada uno de los portavoces.
Ante la Comisión Consultiva de Nombramientos comparecieron Ana Díaz Abad, propuesta por el PP, Álvaro Cuesta, avalado por el PSOE, Enrique Lucas, por el PNV, y María Concepción Sáez, por IU. Ninguno de ellos encontró obstáculo alguno para obtener su informe de idoneidad para el cargo. Sólo les negó este requisito la representante de UPyD, Irene Lozano, quien en su primera y única intervención ante la comisión denunció el «reparto de tarta de la Justicia» entre PP, PSOE, IU, CiU y PNV. Estas cinco formaciones formalizaron el martes un pacto para renovar el consejo del que se quedó fuera el partido liderado por Rosa Díez. «Nos podíamos haber ahorrado este teatro porque todos los candidatos han sido elegidos a través de un reparto de cuotas», afirmó Lozano, que también denunció que los nuevos vocales deberán mostrar servilismo hacia quienes los han elegido.
La diputada de UPyD abandonó la sala tras su intervención por lo que no llegó a escuchar las respuestas, cargadas de críticas hacia su discurso, que le brindaron el resto de portavoces. Quien más duro e insistente con la posición de Lozano fue el representante del PNV Emilio Olabarria. El diputado vasco acusó a UPyD de «utilizar la falacia para deslegitimar a los candidatos y al procedimiento de su elección, que es el constitucional».
Uno tras otro los candidatos defendieron ante la comisión la independencia por la que se regirán durante su mandato así como su voluntad al diálogo.
Salvo sorpresas mayúsculas de última hora, los cuatro candidatos serán refrendados por el pleno del Congreso el martes. Después jurarán el cargo ante el rey en una fecha aún por concretar.