«Los contactos con ETA deben ser para su disolución»
El secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, aseguró ayer que «los posibles contactos que el Gobierno pudiera mantener con ETA deberían estar encaminados únicamente a la disolución de la banda terrorista, sin incluir ninguna condición política». En una entrevista en Radio Euskadi, el recién nombrado portavoz de los obispos aseguró que dichos encuentros también deberían garantizar el amparo de los derechos de las víctimas.
Las palabras de Gil Tamayo, en las que precisó que se trataba de una opinión personal, no de la Conferencia Episcopal, llegaron en respuesta a las últimas declaraciones del obispo emérito de San Sebastián, Juan María Uriarte, quien mantuvo que, tras dos años de cese de la actividad terrorista, «algún contacto discreto» entre el Ejecutivo y ETA «podría llevar a su disolución».
Uriarte también dijo que ETA es la primera que debe pedir perdón por sus acciones, y añadió que una vez disuelta la banda, el Estado debería pedir también perdón «por los excesos de las fuerzas del orden en su respuesta a ETA». Sobre este aspecto, Gil Tamayo reseñó que el perdón «forma parte de la vida de los seres humanos».