Regreso a la Casa Blanca después de una década
Rajoy busca el equilibrio entre Zapatero y Aznar en su visita del 13 de enero.

Rajoy y Obama, en una cumbre de la Otan en mayo de 2012.
Entre la fidelidad ciega de José María Aznar y el aislamiento de José Luis Rodríguez Zapatero el Gobierno de Mariano Rajoy ha optado por el término medio en sus relaciones con Estados Unidos. El Ejecutivo presume del trabajo realizado en sus dos años de gestión, en los que asegura ha conseguido devolver la armonía a unos vínculos que nadie niega que se vieron debilitados bajo el mandato socialista. Desde su llegada a la Moncloa el viaje a Washington ha sido el más deseado por Rajoy y el más trabajado por la diplomacia de Exteriores.
Aún así ha tenido que esperar medio mandato para una cita que se cerró de manera informal durante una conversación entre el jefe del Ejecutivo y Barack Obama en el gimnasio de un hotel de Sudáfrica durante el funeral por Nelson Mandela a principios de diciembre. Aunque con anterioridad los dos mandatarios ya habían mantenido contactos esporádicos en dos reuniones del G-20 o en la Cumbre Mundial de Seguridad Nuclear de Seúl, será el 13 de enero cuando Rajoy pise por primera vez el Despacho Oval, para abordar una intensa agenda bilateral.
La visita del presidente del Gobierno a la Casa Blanca escenificará lo que, según Charles Powell, director del Real Instituto Elcano, es un buen momento diplomático en consideración de ambas partes tras el enfriamiento que las relaciones sufrieron bajo los mandatos de Zapatero. «La retirada de Irak proyectó una sombra bastante alargada. El malestar estadounidense no se produjo por sacar a las tropas sino por la celeridad con que se hizo», apunta Powell.
En el apartado de asignaturas pendientes se encuentran las evasivas de Washington para limpiar la playa de Palomares, contaminada por el plutonio de las cuatro bombas nucleares que cayeron allí en 1966. Hillary Clinton se comprometió como secretaria de Estado a que se llevaría a cabo esta operación, pero no cumplió su palabra, España, según fuentes diplomáticas, insiste sobre ese tema en todas las reuniones de alto nivel y no sería de extrañar que Rajoy también lo haga ante Obama. No abordará, en cambio, el caso del cámara de televisión José Couso, abatido por disparos de militares norteamericanos en la guerra de Irak en 2003 y cuya declaración es reclamada sin respuesta desde la Audiencia Nacional.
Y aunque España haya levantado la voz menos que otros países el escándalo de las supuestas escuchas ilegales también ha causado hondo malestar en el Ejecutivo.
Sobre Europa
A pesar de que mantener una buena sintonía con Washington debe ser un objetivo para cualquier Gobierno español, no es el único. Powell apunta que «la integración europea debe ser la máxima prioridad». «La relación con Estados Unidos debe ser compatible con la de los socios europeos y América Latina. Hay que mantener un equilibrio aunque esto no siempre resulta fácil de conseguir», sostiene.
Lo cierto es que con la excepción de la época de Aznar las relaciones con Estados Unidos nunca han resultado sencillas. Ni con la democracia ni antes de ella.