El Gobierno catalán insta a PP y PSOE a pasar de la retórica al diálogo
Gobierno y CiU tratan de salvar los últimos puentes hacia el entendimiento.

El portavoz de la Generalitat, Francesc Homs.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, se reunieron ayer en la Moncloa para comer y tratar de recomponer los puentes de diálogo entre el Ejecutivo central y el catalán.
La cita, el primer contacto a solas entre un miembro del Gobierno y un dirigente de CiU desde que en diciembre los cuatros partidos soberanistas fijaron la fecha y la pregunta de la consulta, extremo que impidió un encuentro entre Mariano Rajoy y Artur Mas, según reconoció el propio presidente de la Generalitat, escenificó que no todos los canales entre la Moncloa y el nacionalismo catalán están rotos y que se mantiene una cierta interlocución, a pesar de las posturas diametralmente distintas sobre el referéndum catalán.
Desde la Moncloa trataron de restar dramatismo a la cita y aseguraron que los encuentros discretos entre la vicepresidenta del Gobierno y el portavoz de CiU en el Congreso son habituales. El encuentro se produjo tras el emplazamiento de los presidentes del Santander y CaixaBank a Artur Mas y Mariano Rajoy a buscar una salida legal al problema catalán y coincidió con la llamada al diálogo que lanzó ayer la Generalitat a PP y PSOE. Fue el enésimo requerimiento en este sentido por parte de la administración catalana, pero a diferencia de los anteriores, en esta ocasión el Gobierno catalán pidió ir más allá, reclamó concreción, que la voluntad de sentarse a hablar deje de ser un brindis al sol y un guiño de cara a la galería y vaya acompañada de ofertas con nombres y apellidos. «Todo el mundo habla de diálogo, pero entre todos deberíamos pasar de esta retórica a un diálogo con contenido, porque sino será un monólogo», expresó el consejero de la Presidencia y portavoz, Francesc Homs, tras la reunión semanal del Ejecutivo catalán. Sin moverse ni un milímetro de su posición inicial de celebrar el 9 de noviembre la consulta, la Generalitat pide ofertas concretas que vayan más allá de las meras declaraciones de principios. Mas exige claridad, pero de alguna manera no predica con el ejemplo.