Gobierno y Generalitat se acusan uno a otro de ir a un «callejón sin salida»

Certifican que no hay diálogo sobre la consulta y descartan contactos a corto plazo.

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría fue entrevistada ayer en RNE.

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c. reino | barcelona
León

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El Gobierno central y la Generalitat catalana volvieron a airear en público sus diferencias irreconciliables en torno a la consulta soberanista prevista para el 9 de noviembre en Cataluña. En una muestra más del diálogo de sordos que practican desde hace meses, en el que uno reclama la competencia para celebrar un referéndum y el otro contesta que ni puede ni quiere autorizarlo, los contactos serenos y en privado sobre la cuestión catalana son a día de hoy inexistentes y tiene además pocos visos de cambiar a corto plazo.

En ese diagnóstico hay coincidencia absoluta entre la administración central y la autonómica, como la hay también en que la consecuencia es que la rigidez por ambas partes conduce a un «callejón sin salida». En lo que discrepan es en quién es el culpable de ese ir a ninguna parte y por supuesto ambos ejecutivos se acusaron ayer mutuamente de dirigir el laberinto catalán hacia una vía muerta. Para la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, el único responsable es Artur Mas y su obstinación en celebrar una consulta que «sabe que ningún gobierno puede aprobar» porque «no entra en los márgenes de la Constitución».

La número dos del Ejecutivo central señaló que el presidente catalán practica una política de hechos consumados, como cuando fijó la fecha y la pregunta de la consulta, y concentra todo en el referéndum sin dar ninguna otra «perspectiva». Una postura, dijo, «que hace muy difícil el diálogo y el acuerdo». «Se está abocando a un callejón que no tiene salida en los términos que plantea», apuntó Sáenz de Santamaría, que descartó «en estos momentos» una reunión entre Rajoy y Mas.

El consejero de la Presidencia, Francesc Homs, replicó que lo que lleva a esa situación de atasco general es la técnica del «avestruz» que practica Rajoy y su negativa a hablar sobre la consulta. «Mantenemos un intento de contacto desde hace meses, aunque lamentablemente no hay novedades», dijo Homs, que vaticinó que la actitud del Gobierno central cambiará después de las elecciones europeas porque Rajoy es el primer interesado en buscar una salida al atolladero catalán.

Los mensajes cruzados entre ambas administraciones hace meses que viajan en el puente aéreo y no se atisba un punto intermedio de acuerdo. La interpretación que hace cada uno del concepto de callejón sin salida es además distinto. La versión de la parte catalana la dio el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, quien mantiene una interlocución con cierta regularidad con la vicepresidenta. A su juicio, si el Gobierno central no mueve ficha sobre la consulta se puede encontrar de aquí a unos meses con un problema mayor porque Mas convocará elecciones plebiscitarias anticipadas.

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La vía muerta que predice el Gobierno a Mas tiene que ver con su final como dirigente político si no es capaz de sacar adelante su principal proyecto, el referéndum sobre la independencia. En el PP incluso dudan que Mas convoque plebiscitarias, ante el temor a perder con Esquerra.