Interior investiga lo ocurrido durante el despliegue de las marchas del 22M
La Policía acusó a un detenido de intento de homicidio, pero el juez rechazó la imputación.

Los congregados piden la libertad de los detenidos.
El subdirector operativo del Cuerpo Nacional de Policía, Eugenio Pino, ha ordenado abrir una «información reservada» (una investigación interna) para aclarar los errores en el despliegue de las Unidades de Intervención de la Policía (UIP, antidisturbios) durante los altercados del sábado en Madrid tras las Marchas de la dignidad que se saldaron con un centenar de heridos, entre ellos 67 policías.
Pino, que en su día fue el jefe máximo de las UIP, comunicó la apertura de estas diligencias a los cuatros sindicatos mayoritarios de la Policía Nacional (SUP, CEP, UFP y SPP), que en la mañana de ayer se reunieron con el número 2 de la Policía para denunciar los «numerosos fallos» en el dispositivo de seguridad, que dejó a decenas de policías totalmente desprotegidos ante los radicales violentos, que comenzaron a causar altercados graves tras las manifestaciones autorizadas.
Los sindicatos insisten que la envergadura del operativo del sábado -que involucró a más de 1.600 antidisturbios venidos de toda España en el mayor despliegue de la historia de la UIP- era «más que suficiente» para garantizar la seguridad y que no se produjeran las situaciones de «grave peligro» a las que finalmente se enfrentaron los funcionarios, incapaces de controlar a un grupo de antisistema de no más de mil componentes, según fuentes policiales, que fue el que provocó en exclusiva los altercados en los aledaños de la Plaza de Colón, donde concluyeron las marchas.
Pino ha ordenado varios informes por separado de todas las unidades afectadas (UIP, Brigada de Información, Brigada de Seguridad Ciudadana…) para ver qué falló en el operativo y prometió que si se comprueba que hubo algún tipo de «responsabilidad profesional» se «tomarán medidas», incluidos ceses si fuera necesario. Interior estima que el miércoles tendrá una idea más completa de los errores o desaciertos que llevaron a los agentes a una situación especialmente complicada y peligrosa. Las críticas de los sindicatos van contra los tres mandos que dirigieron el despliegue: el comisario general de Seguridad Ciudadana, Florentino Villabona; el comisario jefe de las UIP, José María Ruiz Igusquiza; y el jefe de la UIP en Madrid, el inspector jefe Francisco Javier Virsea.
Entre tanto, ayer quedaron en libertad 18 de los 19 detenidos durante las algaradas, tras declarar ante el titular del Juzgado 30 de Madrid, acusados de lesiones, daños y/o atentado a la autoridad. El último arrestado, contra quien la Policía presentó cargos por tentativa de homicidio por golpear con un adoquín en la cabeza a un agente que había perdido el casco, fue enviado a prisión sin fianza, aunque solo imputado por desórdenes y lesiones. Se trata del madrileño Miguel M.S., de 20 años y sin antecedentes penales.