UNA ACTUACIÓN DESAFORTUNADA
Aguirre se enfrenta a una multa o a una pena de cárcel por desobediencia
La presidenta del PP madrileño descarta dimitir por el incidente de Gran Vía.

Los agentes de Movilidad denunciaron a Aguirre en la comisaría de la calle Leganitos.
Esperanza Aguirre se enfrenta a una multa o, incluso, a una pena de hasta un año de cárcel por un delito de desobediencia a la autoridad. Los agentes de Movilidad del incidente de la Gran Vía que terminaron persiguiendo a la ex presidenta de Madrid cuando se dio a la fuga presentaron en la madrugada de ayer denuncia formal en la Comisaría de Policía de Leganitos contra la ‘lideresa’, primer paso para un proceso penal contra la conductora.
Según explicaron fuentes del caso, la gravedad de la sanción a Aguirre dependerá del juez que instruya este caso. La denuncia es por desobediencia, pero el magistrado deberá decidir si es una «desobediencia leve» del artículo 634 del Código Penal, que prevé una multa de diez a sesenta días para «los que faltaren al respeto y consideración debida a la autoridad o sus agentes, o los desobedecieren levemente, cuando ejerzan sus funciones». O si, habida cuenta de la negativa insistente de la dirigente popular a parar el vehículo durante la persecución, puede ser calificada de desobediencia grave, castigada con la pena de prisión de seis meses a un año.
La presidenta del PP, a la vista del informe de la Policía Municipal, va a tener difícil convencer de su versión de que no se dio a la fuga y que en todo momento atendió los requerimientos de los agentes. Según el atestado, la ‘lideresa’, en diversas ocasiones, hizo «caso omiso» a las indicaciones, tanto de los policías locales como de los funcionarios de Movilidad.
La denunciada, lejos de pedir disculpas como hizo el jueves, ayer atacó con todo el arsenal a los agentes de Movilidad, a los que acusó de haberla retenido de manera ilegal, de haberla tratado de forma «machista» y de buscar la foto de la política multada. «La cara del agente cuando vio quién era yo, fue como la de alguien cuando se frota las manos», llegó a decir en una de la multitud de entrevistas y declaraciones que concedió a todo tipo de medios. «Menos mal que he cometido una infracción de aparcamiento porque si hubiera atropellado a un peatón estaría peor que Bolinaga», dijo comparándose con el preso etarra enfermo de cáncer.
La dirigente del PP ironizó con el ataque de ansiedad que sufrió uno de los funcionarios «por multar a una señora famosa» y bromeó con que se necesitaron «seis agentes de Movilidad» para enfrentarse a «una sexagenaria» que es «gravemente peligrosa».
Y, sobre todo, se mantuvo firme en su decisión de no dimitir como presidenta de los populares madrileños porque «en cualquier otro país un político no dimitiría en similares circunstancias».