Rajoy confía en que el debate sobre el referéndum catalán quede cerrado hoy

El presidente del Gobierno insiste en que la solución debe ser dialogada.

Artur Mas y el príncipe Felipe brindan durante un acto celebrado ayer en Barcelona.

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ramón gorriarán | madrid
León

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Mariano Rajoy se muestra ajeno al escepticismo general y confía en que el debate de hoy en el Congreso sobre la cesión de competencias a Cataluña para organizar el referéndum independentista deje el asunto encarrilado. Para el presidente del Gobierno encauzar es que la cámara, con buenas palabras y sin exabruptos, dé un portazo a la petición del Parlamento catalán, pero que se abra una vía de diálogo. Un cuadro muy distinto al que pintan en Barcelona, donde se da por hecho un no mayoritario, pero que no va a cambiar el calendario soberanista.

El pleno de hoy en el Congreso, con ser importante, no es más que un formalismo, según dicen los protagonistas. Todos saben que las cartas están repartidas y cuáles son. El desenlace no puede ser otro que un no categórico de los 302 diputados de PP, PSOE, UPyD, Unión del Pueblo Navarro y el asturiano del Foro, el 86% de la cámara. Un revés algo más suave que el que se llevó en 2005 el entonces lendakari Juan José Ibarretxe, cuando su plan soberanista cosechó el rechazo de 313 parlamentarios. Pero cuando se apaguen las luces del hemiciclo, el estado de la cuestión será el mismo y las espadas seguirán en alto a la espera de un duelo que nadie quiere dirimir, pero en el que nadie da su brazo a torcer.

Las fuerzas independentistas catalanas son conscientes de que en términos numéricos vienen como cordero al degolladero, pero aspiran a dejar en el palacio de la carrera San Jerónimo un mensaje pacífico y democrático sobre sus intenciones segregacionistas.

El Gobierno atesora un arsenal de argumentos políticos y jurídicos para tratar de desmontar ambos planteamientos.

Pero a pesar del antagonismo de las posiciones, Rajoy se mostró optimista en la asamblea anual de socios del Instituto de Empresa Familiar celebrada ayer en Madrid, y preguntado por la posibilidad de entablar un diálogo, respondió: «Espero que sí, no se me ha pasado por la imaginación otra cosa. Creo que hay que hablar». Unas conversaciones que, según el PP, se deberían abrir tras el debate pese al deshonroso resultado para los independentistas. Un diálogo con el que también se llenan la boca en la Generalitat, pero que difiere del planteado desde la Moncloa. El Gobierno de Rajoy quiere hablar de todo menos de la consulta y el Ejecutivo de Mas solo quiere hablar de la consulta. Con esos mimbres el entendimiento, admiten ambas administraciones, es imposible.

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Mas no defenderá su proyecto en el Congreso, lo deja en manos de tres diputados designados por el Parlament; Rajoy no se sabe si lo hará porque aunque se anunció que lo haría en las últimas horas fuentes de la Moncloa no lo dan por seguro.