LA FINANCIACIÓN DEL PP
Bárcenas extiende la acusación de financiación irregular a todo el PP
Niega que su fortuna provenga de saquear el dinero negro del Partido Popular

El furgón que trasladó a Luis Bárcenas desde la cárcel a la Audiencia Nacional.
Luis Bárcenas lo volvió a hacer. Volvió a tirar de la manta en la Audiencia Nacional cuando parecía imposible que, tras su explosiva declaración del pasado julio, le quedara nada en la recámara para atacar de nuevo al que fuera su partido. El ex tesorero, sin embargo, sacó toda la artillería y esta vez los tiros no fueron sólo contra Génova 13 y la dirección nacional de la formación, como hasta ahora, sino que la ráfaga de cinco horas fue contra todas las delegaciones provinciales del Partido Popular, a las que, básicamente, acusó de financiarse de manera irregular por sistema siempre que hay comicios.
«En todas las provincias y en todas las regiones el PP lleva caja B para las elecciones», afirmó ante el juez Pablo Ruz el hombre que durante dos décadas controló como gerente y tesorero las cuentas del partido. Luis Bárcenas dijo no poder detallar la forma de recaudación de cada delegación popular ni cantidades porque él, como tesorero nacional, no las controlaba, pero aseguró tajante que los empresarios locales en época electoral se desvivían por hacer donaciones opacas al partido.
Y lo mismo para la dirección nacional popular. El ex senador dijo que «siempre» buena parte de las campañas electorales de las elecciones al Congreso y al Senado se pagaban con la caja B que se llenaba con el dinero que abonaban los empresarios y que nunca se declaraba. Es más, que la Fundación de Estudios Estratégicos y la Fundación Popular Iberoamericana, de las que él era el tesorero, también entregaron dinero no declarado al partido para subvencionar actos electorales.
El imputado se esmeró una y otra vez en su duodécima declaración en la Audiencia Nacional en dejar claro que el sistema de doble contabilidad no era ningún secreto en el partido y que desde luego en la sede de Génova 13 sus principales responsables conocieron y toleraron durante años su existencia. Según afirmó, su antecesor en el cargo, Rosendo Naseiro, le informó de que la caja B funcionaba, al menos, desde 1989. Bárcenas aseguró tajante que desde que él empezó a encargarse de las finanzas del partido como gerente -a principio de los noventa- todos los secretarios generales revisaron regularmente esa contabilidad paralela y todos los presidentes del partido sabían de su existencia. O lo que es lo mismo: que Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes y Dolores de Cospedal controlaban esos ingresos en B y que José María Aznar y Mariano Rajoy supieron que el partido se financiaba en parte con una caja de dinero negro.
El ex tesorero puso en el punto de mira particularmente dos nombres: Cascos y Acebes. Con casi la misma intensidad, Luis Bárcenas arremetió contra Rajoy y Cospedal. El imputado se ratificó en que la caja B pagó trajes del hoy presidente del Gobierno y que Rajoy y la actual secretaria general del PP aceptaron de su mano 50.000 euros, 25.000 para cada uno.
Bárcenas apuntó contra el PP, pero, con la misma vehemencia, se exculpó de todo, más allá de haber gestionado las cuentas en negro de los populares. Negó que los 48 millones de euros que llegó a amasar en los bancos suizos provengan de haber saqueado la caja B del Partido Popular, tal y como apunta un informe de la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (Udef),
Insistió en la tesis de que todo su dinero es de origen lícito y que proviene básicamente de exitosas operaciones comerciales, de la compra y venta de obras de arte, de negocios con tierras en Argentina, de la gestión de acciones en la bolsa y de comisiones en Suiza por su intermediación con hombres de negocios uruguayos.
300 euros al mes
La astorgana Rosalía Iglesias volvió a lo mismo en su enésima declaración. A mostrarse como la mujer ignorante que jamás preguntó a su marido por la fortuna que manejaba y que firmaba lo que su marido le daba a firmar. Eso sí, en esta ocasión introdujo un matiz en forma de lamento para denunciar que el embargo de sus cuentas le obliga a vivir con 300 euros al mes y ha tenido que pedir ayuda a su madre y a su hermana para llegar a fin de mes. No explicó sin embargo cómo hace para pagar con 300 euros el chófer y la asistenta que trabajan para ella.