PP y PSOE recurren al discurso clásico de izquierda contra derecha
Buscan arrastrar a sus más fieles a las urnas y frenar la fuga de apoyos a los minoritarios.
Arias Cañete, durante la clausura de la convención del PP de Valencia. A la derecha, Valenciano, en la Fiesta de la Rosa del PSC del Vallès Oriental.
Tanto el PP como el PSOE han decidido reducir sus mensajes principales de precampaña al discurso clásico de izquierda contra derecha. Su objetivo parece doble, combatir el desencanto que afecta a buena parte de su electorado tradicional con la llamada al cierre de filas contra el enemigo ideológico, para que no duden en acudir el próximo 25 de mayo a las urnas, y minimizar en lo posible la fuga de apoyos a las opciones minoritarias, como IU o UPyD, con la invocación al voto útil.
Solo los socialistas son lo suficientemente grandes en Europa como para cambiar los duros ajustes y recortes que atribuyen a la derecha, o solo los populares tienen fuerza continental bastante como para evitar, aseguran, que la izquierda vuelva a llevar a la UE al borde la quiebra.
El número tres del PSOE, Oscar López, insistió en la misma idea. Votar a su partido en las europeas es decir no al «austericidio» de la UE y a «la reforma laboral, la ley del aborto, los recortes de pensiones, el copago, y a todo lo que hace Rajoy».
Valenciano no se olvidó de que estaba en Barcelona cuando recordó que lo trascendente es la lucha contra el paro y el empleo precario y no los conflictos soberanistas. Dijo que el apoyo al PSOE y al PSC, a cuya dirección dio todo su «cariño», es «un voto para la Europa sin fronteras», porque «a los socialistas no nos gustan las fronteras».
«Por un plato de lentejas»
El discurso en blanco y negro se repitió en el otro lado, sobre todo en las palabras del número dos de la lista europea del PP, Esteban González Pons. Defendió que en España «solo hay dos modelos». El socialista, que, «matemáticamente», deja al país siempre que gobierna «en la ruina, la recesión, y en unos altísimos índices de paro». Y el del PP, «que crea empleo y arregla los problemas, que toma medidas duras, pero con la cabeza y no con el corazón». Como ilustración a su teoría, añadió que «Felipe González dejó un país arruinado que Aznar arregló, y que Zapatero heredó un país próspero, dejándolo otra vez en la ruina, que es el que ha heredado Rajoy».
El número uno de la lista popular, Miguel Arias Cañete, siguió con la dicotomía y afeó a los socialistas que, tras dos años y medio en la oposición, aún no hayan pedido perdón a los españoles por el «daño» que hizo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y por los millones de parados y la «miseria» que dejó, y que le ha tocado arreglar, con sacrificios, pero con acierto, claro, a Rajoy.
De hecho, la mayor parte del discurso de Arias Cañete en Castellón lo dedicó a denigrar a Zapatero —«que por donde pasó no dejó un banco vivo»— y a asegurar que despilfarró la labor continental realizada por José María Aznar, a quien reivindicó con insistencia aunque el PP no vaya a contar con él en la campaña. «Aznar —como cree que ahora hace Mariano Rajoy— negoció el máximo poder que ha tenido España en la UE y Zapatero lo entregó por un plato de lentejas».