El PSOE redobla su apoyo al PSC en plena crisis interna
. Elena Valenciano sostiene que «todo habría sido más difícil» sin los socialistas catalanes .
Pere Navarro y Elena Valenciano, en un acto en Barcelona.
«Desde el PSOE valoramos la firmeza y la coherencia con la que estás defendiendo, en condiciones muy difíciles el proyecto político del PSC, tu honestidad intelectual, política y personal», le dijo ayer la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, al primer secretario de los socialistas de Cataluña, Pere Navarro. El espaldarazo llega en un momento especialmente complejo para el líder del PSC, pero también para los socialistas en su conjunto. El riesgo de cisma que, periódicamente reverbera en la formación catalana, y que ha vuelto a sacudirlo tras las dimisiones en bloque en la ejecutiva de Girona, podría tener serias consecuencias electorales.
Los socialistas catalanes, como los andaluces, han sido siempre los dos puntales básicos sobre los que han descansado las mayorías parlamentarias del PSOE y su debilidad afecta a las posibilidades de recuperación de la formación que lidera Alfredo Pérez Rubalcaba, una recuperación que aspiraban a hacer patente ya en las elecciones europeas del próximo 25 de mayo. Valenciano, cabeza de lista y ya de precampaña, aprovechó su paso por Barcelona para reconocer al PSC su papel y defender la fórmula federalizante, alternativa a la independencia, con la que Navarro y Rubalcaba han sorteado la discrepancia sobre la existencia o no del «derecho a decidir».
Juntos
«Esa salida —argumentó Valenciano— parte de un principio que comparten el PSC y PSOE: ‘queremos seguir viviendo juntos’». La número dos de los socialistas reivindicó así el rol del PSC como «eje de cohesión y convivencia» y aseveró que sin él «todo habría sido más difícil entre Cataluña y España; y desde luego —reconoció—, para el socialismo en España».
El primer secretario del PSC, Pere Navarro, confirmó ayer que presentará una denuncia contra la mujer que el domingo, a la entrada de la catedral de Tarrrasa (Barcelona), cuando acudía a la comunión de una sobrina, le propinó un puñetazo en la cara y le llamó «hijo de puta». Navarro negó que la supuesta agresora sea una desequilibrada, sino que se trata a su juicio de una «fanática», por lo que «políticamente» la agresión tiene «trascendencia». «Los motivos son muy claros: es resultado del clima de crispación. En Sant Jordi se me acercaron personas para insultarme», afirmó.