El rey se despide de América Latina en la última visita de Estado
Don Juan Carlos ejerció ayer por última vez como anfitrión de un jefe de Estado. Lo hizo ante el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, al que el Monarca agasajó primero con un almuerzo en el palacio de la Zarzuela y después con una cena de gala en el Palacio Real. Actos al que también acudieron la reina y los Príncipes de Asturias. Antes de la comida, el rey, fiel a su estilo, bromeó con los periodistas al señalar que se les iba a acabar «el carrete», no se sabe si en relación al gran número de instantáneas que estaban realizando o a que esta era la última de sus recepciones a un mandatario extranjero.
Ya por la noche, don Juan Carlos aprovechó su discurso oficial para ensalzar las relaciones históricas, políticas y económicas que unen a ambos países. «Ahora, en esta última visita de Estado en la que tengo el honor de recibiros, quiero manifestaros mi firme deseo de que el bienestar y el progreso de México y España vayan siempre de la mano», afirmó.
Una estrecha relación El último mandatario extranjero en visitar al eey ha sido el jefe del Estado de uno de los principales aliados de España en América Latina, con el que el soberano ha mantenido una relación más estrecha.