Diario de León

La Fiscalía sale al rescate de la infanta Cristina en sólo 24 horas

El escrito de Horrach está plagado de descalificaciones al juez Castro.

El fiscal Pedro Horrach, en la jornada de ayer.

El fiscal Pedro Horrach, en la jornada de ayer.

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melchor sáiz-pardo | palma
León

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La tinta del auto que acusa a la infanta de dos delitos fiscales y blanqueo aún estaba fresca cuando el juez José Castro ya tenía encima de su mesa el durísimo recurso de apelación de la Fiscalía, en el que reclama a la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca que saque de inmediato de la causa a la hermana del rey y que, en tanto resuelve, paralice el proceso antes de que se registren los escritos de acusación.

Pedro Horrach disparó en menos de 24 horas toda la artillería, convencido personal y jurídicamente de que no hay nada para sentar en el banquillo a Cristina de Borbón. Las más de 150 páginas de Castro no le hicieron cambiar lo más mínimo su opinión, a pesar de que el fiscal es plenamente consciente de su más que impopular posición. Una argumentación que, insiste, es personal, basada en Derecho y sin ningún tipo de orden externa.

El arma de Horrach fue un escrito muy exhaustivo y argumentado al milímetro, trabajado durante meses. Un vasto escrito en el que la Fiscalía se olvidó de todo lo que no fuera la infanta y en el que recurrió exclusivamente el procesamiento de la duquesa. Ni una palabra de las otras 15 personas que Castro pretende llevar ante al tribunal, salvo para Ana María Tejeiro, la mujer del ex socio de Urdangarín, Diego Torres, a la que el fiscal también trata de exculpar por pura analogía con la infanta y sus supuestos delitos fiscales.

Un recurso bien armado en el que, sin embargo, también incluyó duros ataques y descalificaciones al que otrora fue uno de sus mejores amigos. Ahora el fiscal insinúa que Castro, en su afán por perseguir a la hija de don Juan Carlos se podría situar al borde de la prevaricación por haber dejado de lado sus obligaciones de «imparcialidad, objetividad y congruencia» y dejarse «contaminar» por «la influencia de los medios de comunicación». Incluso da a entender que el juez, en su afán de notoriedad, se ha apuntado a la ‘caza’ de la infanta «porque la realidad no vende y la adopción de decisiones fruto del simple ejercicio profesional, sin el aditamento de intrigas o maquinaciones ficticias, resulta anodino a efectos comerciales».

Horrach, antes comedido, se despacha sin medias tintas contra el instructor en un escrito que perfectamente podría haber firmado la defensa de la infanta. El fiscal, antes de argumentar por qué la duquesa debería estar fuera de esta causa, afirma que todo el trabajo de Castro en lo que se refiere a Cristina de Borbón son simples «conjeturas» e «insinuaciones» fruto de una instrucción «a la carta» para llevar a la esposa de Urdangarín ante un tribunal. Sostiene que buena parte de las investigaciones del juez son «contradictorias» porque se ha dedicado a hacer «encaje de bolillos» para atrapar a la infanta.

Para Horrach, el juez ha basado todo el proceso contra la hermana de Felipe VI en la premisa de que «Cristina de Borbón es culpable, no se sabe bien de qué, para a continuación emprender una intensa prospección para ver si se la pilla en un renuncio».

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