Diario de León

El presidente se va de vacaciones seguro de que la unidad de España no peligra

«No me opongo a una reforma constitucional si me explican para qué», afirma.

Rajoy y Mas el día que se entrevistaron en La Moncloa.

Rajoy y Mas el día que se entrevistaron en La Moncloa.

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paula de las heras | madrid
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El miércoles Artur Mas salió del palacio de La Moncloa decidido a mantener el pulso y convocar el referéndum sobre la independencia de Cataluña el próximo 9 de noviembre, pero también con el mensaje de que quiere mantener una interlocución con el Gobierno sobre temas relacionados con el día a día de su comunidad autónoma, la economía, el Estado del Bienestar, el empleo o las infraestructuras. Dos días después, en una de sus pocas comparecencias públicas, Mariano Rajoy aseguró que él está «tranquilo». Es más, se va de vacaciones convencido de que la unidad de España no corre peligro.

El presidente del Gobierno ofreció ayer el balance de fin de curso más optimista de cuantos ha realizado hasta la fecha y no sólo en el plano económico. En su intervención inicial ni siquiera mencionó la crisis territorial que ha supuesto uno de los retos más destacados de su mandato y que amenaza con alcanzar sus cotas más altas de enconamiento a la vuelta de verano, cuando está previsto que el Parlamento de Cataluña apruebe la ley de consultas con la que pretende dar un baño de legalidad al referéndum y los catalanes celebren la Diada más reivindicativa de los últimos años en coincidencia con el 300º aniversario de la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas. «Verán un 11 de septiembre espectacular», advirtió ya en su visita a Madrid el presidente de la Generalitat.

Sólo a preguntas de los periodistas entró Rajoy en materia y fue para reiterar lo de siempre: consulta, no; diálogo, sí. O dicho con sus palabras: «ley sí, pero diálogo también». El hecho de que Mas pusiera sobre la mesa un documento con 23 cuestiones sobre las que desea hablar (financiación, infraestructuras…) es, a juicio del Gobierno, una buena señal. Pero tampoco es que Rajoy demostrara fe alguna en que esas demandas puedan acabar convirtiéndose en lo que algunos han dado en llamar la ‘tercera vía’ para encauzar dentro de la legalidad los anhelos soberanistas expresados por millones de catalanes tanto en las urnas como en las calles. «Es la pregunta que me llevo haciendo durante mucho tiempo -confesó-; no lo sé, ni sé cuáles son las otras dos vías».

En opinión del presidente Rajoy no hay ficha que mover. «Tengo la tranquilidad de que hago lo que tengo que hacer y eso me da fortaleza. Es posible que haya dificultades -admitió finalmente- pero creo que las cosas volverán a su cauce». ¿Cómo? No lo dijo. Pero su estrategia pasa por insistir en que su Gobierno está tratando de «resolver los problemas de los ciudadanos», es decir, lo vincula todo a la mejora económica.

Aún así, el jefe del Ejecutivo no se cerró en banda a una eventual reforma constitucional, como plantea el PSOE. Pero exige una propuesta cerrada y concreta. «Yo ya he dicho que estoy dispuesto a estudiarla e incluso a apoyarla si me parece razonable. Creo que la Constitución se puede modificar, pero no en la forma de Estado (Monarquía Parlamentaria) ni en la soberanía nacional (la unidad de España)», apuntó.

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