El PSOE de Sánchez se enreda en cómo hacer frente al desafío de Podemos
Diversos dirigentes piden al líder que no centre sus ataques en Iglesias, sino en el PP.

Tino Rodríguez, a su entrada al comité federal, junto al secretario federal, Pedro Sánchez.
Ni fue tan tranquilo como había anticipado el núcleo duro de la formación ni el primer Comité Federal de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE despertó entusiasmos. La elección de un nuevo líder, el pasado julio, no ha acabado con los temores internos a un nuevo descalabro electoral y las dudas sobre cómo afrontar el desafío que supone, de cara a los comicios previstos para el próximo año, el auge de Podemos atenazan a los dirigentes socialistas. Tanto, que ese fue el principal tema de discusión durante el encuentro.
El detonante fue el discurso inicial del propio Sánchez. Fue él quien, con una contundente andanada contra el «populismo» situó al PP y a Podemos a la misma altura, los describió como dos grandes peligros para España y se refirió a ellos, de manera indistinta, como rivales a batir. Llegó a decir que entre ambos existe una «gran coalición de intereses» o que «hay que rebelarse frente a la antipolítica de unos y otros». Y a pesar de que no hay un solo socialista que no considere necesario desmontar el fenómeno de la formación de Pablo Iglesias, sus palabras fueron recibidas con preocupación.
Desde Asturias
«Podemos no es nuestro adversario de referencia; nuestro adversario es quien promueve la desigualdad, es la derecha», advirtió el presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández. El gobernante autonómico, uno de los dirigentes con mayor reputación interna por su claridad de ideas, argumentó que no existen «soluciones inmediatas» frente a un movimiento que ha nacido del «miedo», que el PSOE está obligado a «apostar por la complejidad» frente a un discurso de fácil digestión y que su reto consiste en demostrar que son «la izquierda que habla de soluciones reales»
No fue el único en expresar sus inquietudes. Representantes de Andalucía, de Extremadura y de la corriente Izquierda Socialista se desmarcaron también de la rotundidad con la que Sánchez rechaza cualquier acuerdo postelectoral con Iglesias y los suyos.
Incluso en la dirección existen voces que alertan de la inconveniencia de convertir a esta formación de nuevo cuño en blanco de sus principales críticas.
las posiciones no son en absoluto unánimes. En la poderosa federación andaluza también la consigna es descartar cualquier alianza postelectoral con una fuerza política que no para de crecer en los sondeos.