Su cese obligaría a elegir a un nuevo presidente en tan sólo cinco meses
En caso de que las imputaciones de Marcos Martínez Barazón fueran confirmadas tras su declaración ante el magistrado Velasco en la Audiencia Nacional, el PP ya ha decidido que será dado de baja del partido y obligado a cesar en sus cargos. En el supuesto extremo de que se negara a dejar la presidencia de la institución provincial, su propio grupo de diputados deberán presentar una moción de censura para desbancarle del sillón. Así fue decidido ayer por el Comité de Derechos y Garantías del Partido Popular reunido en Génova.
Un escenario, que de producirse, supondría un nuevo cambio en la presidencia de la Diputación en el presente mandato. Obligaría a elegir un tercer presidente para este periodo, que sería el segundo designado en sólo cinco meses. Su mandato se prolongaría al menos hasta julio, con la toma de posesión de la nueva corporación tras los comicios municipales previstos para mayo.
A la espera de noticias
De momento, los diputados del equipo de gobierno guardan silencio y esperan acontecimientos. Ayer mantuvieron una reunión en la Diputación tras la detención de Marcos Martínez y, por la tarde, acudieron a un encuentro con el secretario general del PP leonés, Eduardo Fernández, quien también citó a los presidentes comarcales.
No ocultó los momentos «tan complicados» que tienen todos por delante y pidió que en la Diputación todo siguiera su curso para no paralizar la gestión ordinaria, al tiempo que pidió tranquilidad.