OPERACIÓN PÚNICA
La gran red de Granados ofrecía carta de servicios integrales de corrupción a políticos y empresarios
El entramado investigado facilitaba contratos a medida, información secreta, empresas y testaferros para. . tramitar los sobornos y blanquear dinero en el extranjero.

Francisco Granados tras presenciar en su casa de Valdemoro el registro de agentes de la UCO.
La envergadura y la complejidad de la red dirigida durante años por el exsecretario general del Partido Poular madrileño, Francisco Granados, y su amigo y socio, el empresario David Marjaliza, no tiene parangón en España, según afirman los agentes del Grupo de Delitos contra la Administración de la Guardia Civil. La red Púnica se ha revelado en los últimos días como una verdadera «trama integral», que daba servicios completos de corrupción a los políticos, funcionarios y empresarios, de acuerdo con los documentos en poder ya de la Unidad Central Operativa (UCO) y los atestados remitidos al juez Eloy Velasco
Los informes de la Guardia Civil apuntan hasta una decena de funciones diferentes que van mucho más allá del simple pago y cobro de los sobornos por alguna adjudicación y que, por supuesto, también se daba.
Además de la clásica gestión de comisiones, fundamentalmente ligadas a la «promoción urbanística» y el amaño de «contratos administrativos», ‘Púnica’ ofrecía a sus clientes: un servicio de ‘conseguidores’; mecanismos y empresas para blanquear capitales; influencia completa en todo el proceso de contratación viciado; pelotazos continuados en el tiempo con contratos que ligaban a las administraciones durante lustros a las empresas corruptas; un sistema refinadísimo de facturas falsas para ocultar el dinero negro entregado y recibido; una red de testaferros para opacar los negocios turbios; concursos redactados a medida para los empresarios dispuestos a cohechar o firmas pantallas para «encubrir los pagos».
La parte clásica de la trama Púnica es la más conocida hasta el momento porque las principales adjudicaciones supuestamente amañadas son ya públicas
Pelotazos en concursos sin concurrencia real por proyectos hinchados: 72 millones en Móstoles, 54 en Parla, 39 en Collado en Villalba; 60 en Valdemoro, contratos en la estación de esquí de San Isidro...
Menos clásico es el perfecto reparto de papeles entre todos los miembros de la trama, en la que ocupaban el rol central los dos principales conseguidores , el propio David Marjaliza y el empresario Alejandro de Pedro.
Ellos brindaban a los empresarios dispuestos a pagar por conseguir adjudicaciones el procedimiento corrupto totalmente estructurado. Y, sobre todo, facilitaban los contactos con los responsables políticos, que conseguían a través de Francisco Granados. La multinacional francesa de energía Cofely, la principal empresa implicada en esta trama y que consiguió supuestamente más de 150 millones en adjudicaciones gracias a sobornos, fue la principal cliente de los conseguidores . Aunque desde luego no la única.
Las diligencias previas 85/2014 dejan bien claro que contratar los servicios de ‘Púnica’ era realmente un servicio ‘profesional’ e integral de corrupción. «Los procedimientos de contratación con empresas de la órbita de los investigados» incluían «influir» en las adjudicaciones «a lo largo de todo el expediente de contratación desde su preparación y redacción, hasta la valoración de las ofertas de contratación», apuntan los informes quer fueron recogidos en el sumario.
De acuerdo con estos documentos, Francisco Granados y David Marjaliza lo controlaban todo. Los paradigmas de cargos públicos convertidos en verdaderos marionetas son el alcalde de Torrejón de Velasco, Gonzalo Cubas, quien «sigue las instrucciones» de la red «sobre cuándo y a quién» adjudicar o el regidor de Casarrubuelos, «quien se pone totalmente en manos de Pedro García y David Marjaliza para la redacción de los pliegos de contratos».
Dentro de ese servicio integral a la corrupción que brindaba el exdirigente del PP y su compañero de pupitre estaba el amaño igualmente profesional de los concursos. Son decenas de documentos y escuchas que apuntan a que ambos cuando decidían entrar en un ‘negocio’ no dejaban nada al azar, empezando porque el concurso ya estaba hecho a medida del cliente.
En Murcia esa fue una de las claves. El gerente de Instituto de Turismo de aquella región, Jesús Norberto Galindo, llegó a «redactar» la «presentación de oferta» y el pliego de «justificación del contrato» con el empresario que iba a ganar la licitación, Alejandro de Pedro Llorca. Información Para esos amaños previos fueron básicas las filtraciones por parte de funcionarios. De hecho, una decena de los imputados están acusados de revelación de secretos. Recuerdan los responsables de la investigación que en ningún caso de corrupción en España hubo tantos imputados por haber pasado información confidencial.
Opacar las decenas de millones euros en negro que generó este inmenso entramado corrupto fue otras de las prioridades de los cabecillas de Púnica. Hasta ahora, en las redes similares desmanteladas, la responsabilidad de ocultar el dinero sucio era de cada cual. Nunca antes había aparecido una verdadera maquinaria para ocultar y blanquear de forma conjunta el dinero de todos los actores.
La red de facturas falsas hallada es realmente compleja. Hay falsos albaranes para ingresar por «servicios no prestados» el dinero de las empresas pagadoras. Púnica llegó incluso a corromper al jefe de Informática de la Comunidad de Madrid para emitir facturas ficticias para ocultar comisiones.
Otro de los ejes de la ocultación, este menos novedoso, es la telaraña de testaferros y empresas pantallas. Lo que sí que es menos habitual es que los hombres y las firmas de paja se pusieran a disposición de toda la red clientelar. La investigadores se encuentran ahora frente a un enjambre de más de 150 firmas radicadas en España, buena parte ligadas directamente a David Marjaliza y a sus testaferros, que habrían sido indistintamente usadas por los imputados de todos los niveles.
Pero el mejor de los servicios de ocultación que ofrecía la trama Púnica a sus clientes era el blanqueo en el extranjero, del que todavía se desconoce mucho. «Las investigaciones han permito cerrar el círculo de las operativa de blanqueo en la que el dinero colocado en Suiza retornaba luego a España tras pasar por varios países bajo la apariencia de diversas operaciones de exportación».
Esta última vertiente de los servicios integrales de corrupción es la que ahora más obsesiona a la UCO que busca buena parte del dinero de Púnica en América. Algunas fuentes de la investigación temen que el tamiz sea aún más amplio.