El Gobierno dice que Mas ejecutó la falsa consulta para tapar su propio «fracaso»

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, actuó ayer como portavoz del Gobierno ante el 9-N.
En los despachos de Moncloa se siguió el minuto a minuto de la jornada. Mariano Rajoy estuvo puntualmente informado de cada movimiento, incluido el mensaje en el que Artur Mas se ubicó como responsable de la convocatoria. Fuentes del entorno del presidente del Gobierno respondieron a Mas que su actitud «dificulta mucho el futuro». Fue ya a las nueve de la noche, con las urnas de la seudoconsulta cerradas, cuando el Ejecutivo dejó en manos del ministro de Justicia la advertencia: «El simulacro sólo ha servido para tensar las relaciones políticas».
Tanto que quedó en el aire la mano que Rajoy tendió el día anterior para dialogar. El presidente se había mostrado partidario de recuperar «la cordura» desde mañana mismo, 10 de noviembre, y de hablar «dentro del marco de la Constitución y la ley». Pero las declaraciones del dirigente de Cataluña, que demanda la negociación de una «consulta definitiva», no ayudan, según el Gobierno, a facilitar el encuentro.
«Parcial y no neutral»
El Ejecutivo se manifestó tajante al deslegitimar el proceso de ayer. Desde la participación a la validez del mismo. El titular de Justicia, Rafael Catalá, subrayó la falta de «imparcialidad y neutralidad» de la convocatoria porque estuvo organizada por fuerzas partidarias de la independencia. Además, calificó la votación de «inútil y estéril, sin efectos jurídicos», diseñada para «ocultar el fracaso personal» de Mas.
La llamada de atención se personalizó en el presidente catalán en un día en el que los ciudadanos pudieron votar. El Gobierno de Mariano Rajoy se había inclinado por el término medio y así lo entendieron en el Partido Popular. Con el segundo recurso ante el Tribunal Constitucional se optó, explican, por dar cobertura a los funcionarios que no deseaban participar en los planes de Mas, pero sin impedir la colocación de las urnas.
Es la imagen de la que Rajoy ha querido huir en todo momento, la del cierre por la fuerza de los colegios, y más cuando los ciudadanos desean introducir sus papeletas. Por eso en las horas previas al 9-N se había dado la instrucción de mantener la calma.
El juego de equilibrios, reconocen los populares, es complicado. En un acto de conmemoración del 25 aniversario de la caída del muro de Berlín, el portavoz del partido en la Eurocámara, Esteban González Pons, garantizó que ningún español tendrá que irse de Cataluña «mientras gobierne el PP» y se preguntó si Artur Mas habría tirado abajo la pared que dividió la capital alemana. «De los 240 pedazos de muro repartidos por el mundo falta uno en el despacho de Mas», concluyó.