IX PREMIO DIARIO DE LEÓN AL DESARROLLO SOCIAL Y LOS VALORES HUMANOS
«No formamos parte de una unidad de élite, sino de un grupo especializado en rescate»
El Greim de Sabero fundamenta la eficacia de sus operaciones en montaña en el trabajo en equipo.

Un especialista se descuelga con una camilla en las inmediaciones de Fuentes de Peñacorada, ayer, durante una práctica rutinaria.
«No somos una unidad élite, sino un grupo especializado en rescate». Los miembros del Grupo Especial de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) enarbolan el estandarte del equipo en beneficio de la víctima. Porque ven a diario «deportistas con un nivel más alto que el nuestro» en la especialidad que ejercitan. Sin embargo, un greiman , un especialista en montaña de la Guardia Civil, dispone de un nivel suficiente en escalada, espeleología, esquí de travesía y barranquismo en que le permite sacar de situaciones apuradas a aficionados y deportistas del más alto nivel.
Su labor goza del reconocimiento del reconocimiento de los amantes de la montaña y de la sociedad en general y ahora, Diario de león ha distinguido al grupo de sabero con su Premio a los Valores Humanos, que se entrega hoy, en el Hostal San Marcos, en un acto que se celebra en el Parador Nacional de San Marcos a las 19.30 y que presidirá el jefe del Ejecutivo de Castilla y león, Juan Vicente Herrera.
El galardón materializa la admiración de la provincia al os miembros del Servicio de Montaña de la Guardia Civil, en un momento en el que crecen el ocio y los deportes de montaña y se multiplican las labores de rescate, en especial, en periodos vacacionales.
En cualquier caso, el Greim de Sabero destaca porque es el único grupo de montaña del país que no comparte base con otras especialidades del Instituto armado —el declive minero propició una iniciativa para cerrar el cuartel de Sabero en los años 90 que finalmente no prosperó— y por su competencia, aspecto en el que discrepan suboficiales y agentes, que destacan la formación homogénea de todos los grupos como un valor añadido al rescate —«al utilizar las mismas técnicas no tienes que preocuparte en inspeccionar el trabajo de un compañero de otra zona en operaciones conjuntas, porque lo realiza igual que tú», señalan—. Pero de los que no cabe duda es que el e Sabero es el que más territorio abarca: desde el Mirador de los Franceses en Burgos, hasta Ancares (límite entre el Bierzo y Lugo) y las zamoranas Sanabria y Sierra de la Culebra.
Los greim son personas «con capacidad de sacrificio y sufrimiento, en su mayoría, introvertidos; responsables, calmados y, sobre todo, compañeros». En un trabajo en el que unos dependen de otros, la solidaridad puntúa sobre los aspectos meramente físicos o técnicos. «No quiero una máquina a mi lado, sino alguien que resuelva en situaciones concretas sin tomar decisiones a lo loco», porque cada circunstancia tiene a quien tire de los demás: «Hay una mente para cada momento, que te dice que pasas por donde el más técnico no lo ve claro o que tienes que suceder, como sucede en otras ocasiones».
Trabajo en equipo. Es la clave de las misiones —de unas horas o de días— y el aspecto por el que agentes que despuntan en el alpinismo no consiguen su ingreso en los grupos de montaña. «No se puede ser individualista. Eres un rescatador, no un montañero que va a superar retos personales, y necesitas un equilibrio entre especialidades». Hasta los mandos son un compañero más, porque sacando a un herido de una pared «la jerarquía se relaja».
Por esa misma razón, el grupo necesita un nivel homogéneo de preparación, con independencia del número de efectivos destinados a la misión —dos o tres como mínimo o cuantos sean necesarios, «incluso 80, cuando el trabajo consiste en buscar a un arqueólogo perdido en una caverna—.
Las prácticas y el rescate se combinan en el trabajo diario de los agentes del grupo de Sabero. JESÚS
Las prácticas y el rescate se combinan en el trabajo diario de los agentes del grupo de Sabero. JESÚS
Una forma de vida
Los únicos que efectúan rescates en montaña en la provincia por la noche son los greim. La guardia combinada que exige la unidad obliga a los rescatadores «a que tus planes con la familia se realicen a corto plazo». Incluso en ocasiones se ha pedido a guardias en su tiempo de descanso que se incorporen al servicio. «Nunca se hace en vacaciones y se procura que no sea frecuente», pero hay quien se ha preparado para salir incluso antes de recibir la llamada del sargento-jefe, porque la especialidad de montaña «es una forma de vida, ni buena ni mala», que como en otras del cuerpo, «se transmite entre familiares: de padres a hijos o entre hermanos. Te adaptas a esto desde crío y luego no te ves en otra cosa. Personalmente, no me imagino denunciando en Tráfico», opina uno de los agentes de Sabero.
Los miembros del Greim leonés forman un grupo experimentado, entre los 37 y los 53 años. Entre los nueve agentes actuales, algunos suman ya 30 años de servicio, en un destino muy valorado para la gente del noroeste. Casi todos proceden de la provincia —sólo uno es foráneo y encontró aquí su medias naranja—, «que es una de las que más agentes ha aportado al Greim, 20 de un total de 200, junto con Huesca».
Las peores labores son aquellas en las que se producen víctimas mortales. Al margen de los fallecimientos, son las búsquedas de desaparecidos y el rescate en cuevas los servicios más penosos. La espeleología es «la niña fea, pero hay que aceptarlo». En las cavidades de la tierra muchas veces no cabe el agente o la camilla y son necesarias microexplosiones que abran hueco. La percepción del terreno no es la misma que al aire libre y las comunicaciones, muy complicadas. «Sólo existen cuatro teléfonos en toda España» para las comunicaciones en cuevas y se requiere situar los aparatos en la misma vertical para conectar. En cuanto al rastreo, se convierte en más penoso en la medida en que trascurre el tiempo sin localizar al desaparecido.