Mas y Junqueras negocian con dureza una lista unitaria para las plebiscitarias
El presidente de la Generalitat mantiene contactos con reconocidos nacionalistas pero sin lazos con partidos .
Aunque ya hay tanteos previos y por ahora no muy provechosos, a partir de la próxima semana, después de que Oriol Junqueras exponga el martes su hoja de ruta para alcanzar la independencia, el presidente de la Generalitat pondrá en marcha una nueva ronda de contactos con los partidos soberanistas para calibrar cuántos apoyos tiene su ‘lista de país’ y decidir si hay elecciones anticipadas o no.
Iniciativa y la CUP se desmarcaron el miércoles a las primeras de cambio de la propuesta del jefe del Ejecutivo autonómico porque creen que en unas elecciones, por muy plebiscitarias que pretendan ser, también debería primar el perfil social de cada formación. Una exclusión que deja el grueso de la negociación en manos de Convergència, Esquerra, la ANC y Ómnium, a día de hoy los pesos pesados del independentismo.
Las conversaciones entre Mas y Junqueras deberán limar asperezas en unos cuantos aspectos programáticos. El primero que deberán dilucidar es si hay una sola lista independentista, que aglutine sin siglas a Convergència y Esquerra y miembros de la sociedad civil, o si se opta por diferentes candidaturas agrupadas bajo elementos comunes y con un mismo programa por la independencia.
Mas y Junqueras deberán pactar también los miembros del gobierno de transición que después de las plebiscitarias tendría 18 meses para negociar con el Estado, crear estructuras de país y proclamar la independencia. El líder de Esquerra no se fía de las buenas palabras para este año y medio y tratará de arrancar más concreciones a Mas. Si Junqueras no acepta la oferta de Mas y hay varias listas, deberán ponerse también de acuerdo sobre cómo se leería el resultado de la votación. Por ejemplo, ¿qué mayoría parlamentaria es suficiente para dar el salto hacia la independencia?
Pero hasta que se formalicen estas conversaciones, el presidente catalán no se ha quedado de brazos cruzados y mantiene contactos con personas de reconocido ‘pedigree’ nacionalista pero sin lazos orgánicos con ningún partido. El Gobierno catalán guarda con celo los nombres de las personas contactadas, pero se sabe que entre ellas figura la presidenta d la ANC, Carme Forcadell y el cantante Lluís Llach.